Nate Díaz y Jorge Masvidal: la resolución de la eterna pregunta

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Escrito por Juan Álvarez (Negrín)

Los deportes de contacto presentan un gran problema. Muchos campeones que son ídolos de masas y atraen a miles de aficionados, pero pocos títulos por repartir. En cada división de peso contamos con una cerrada terna de peleadores que se elevan sobre el resto para erigirse en campeones, pero muchos y muy buenos se quedan en el camino. No es justo. Pero el deporte es parte de la vida y la vida nunca ha sido justa.

No obstante, para suerte de los peleadores, los espectadores de los deportes de contacto son más justos que la vida, y a lo largo de la historia se han creado una suerte de “títulos honoríficos” no reconocidos por ningún organismo y que sólo tienen validez en el corazón de las personas que se amontonan en las gradas esperando quién de los dos modernos gladiadores es el último hombre en pie. “El campeón del pueblo”, “El asesino de mejicanos”, son títulos sin cinturón que, a pesar de todo, hacen que los peleadores se quieran jugar el tipo para ser reconocidos como tal.

Uno de los últimos de estos títulos que ha saltado a la palestra en el ámbito de la UFC ha sido el BMF Title (Baddest Motherfucker) en referencia a quién era dentro y fuera del octágono el más gamberro de las artes marciales mixtas. Precisamente este título se pone en juego el próximo sábado 2 de noviembre, cuando Nate Díaz y Jorge Masvidal, que de no existir el otro ostentarían este título de manera indiscutida, protagonizarán su espectacular lucha de titanes para dilucidar dentro de las rejas quién es el auténtico Baddest Motherfucker de la UFC.

Fotografía: Tom Hogan

Nate Díaz no necesita presentación. Su background y su carrera dentro de los octágonos le hicieron ser justo merecedor de ostentar el título BMF. Criado en el barrio de Compton, junto a su hermano Nick forjaron un carácter en el que pelear era la única manera de triunfar y que no conllevaba riesgo de acabar en la cárcel o acribillado. Por suerte para nosotros, los Díaz eligieron la pelea mano a mano en vez de las pistolas.

Es el peleador welter que venció a Conor McGregor cuando nadie podía vencer a McGregor. Justo al acabar esta pelea, después de ganar por sumisión, demostró al mudo entero por qué se merece este título honorífico con una particular opinión acerca de cómo se había resuelto el combate: “I’m not surprised motherfuckers”. El mayor rival de Nate Díaz y quién le ha impedido ser un campeón con títulos y proyección mundial ha sido precisamente él. Su talento sólo puede ser comparado a su indisciplina, que le ha costado varios años de retiro voluntario y otros tantos de suspensión por parte de la UFC por su laxo seguimiento de la política de drogas de la compañía. Ahora, más mayor y más maduro (tal vez, con Nate nunca se sabe) el pequeño de la saga de los Díaz, que ha vencido recientemente a un muy buen peleador como Anthony Pettis, vuelve a los octágonos para demostrar que no tiene rival en su división y que su victoria a McGregor no fue flor de un día.

Fotografía: Getty Images

Jorge Masvidal, por su parte, no cuenta con una carrera tan dilatada en el tiempo pero sus últimas actuaciones le hacen firme candidato a ser The Baddest Motherfucker. Precisamente, Masvidal ha forjado su candidatura ha este título no dentro de un octágono, sino en la calle. Antes de dar el salto a los relucientes octágonos de la UFC y ligas similares, peleaba en la calle en las ligas de combate callejeras que ya hicieron famosos a otros peleadores como el eterno Kimbo Slice. Ahí, en ese entorno hostil, Masvidal ya demostró que para él no existe presión y que es igual o más de duro que el oponente que se vaya a interponer entre él y su victoria. Hará, además, lo que sea necesario para conseguir la victoria.

Su último triunfo habla por sí misma. Ante el gran Ben Askren, que venía de ser campeón de la división wélter en otras compañías, dijo que iba a sorprender al mundo. Lo hizo y de qué manera. Protagonizó el KO más rápido de la historia de las artes marciales mixtas. 5 segundos duró la pelea. Nada más sonar la campana, Masvidal corrió hacia Askren y le propinó el rodillazo en la cara más duro que se recuerda en este deporte. Askren cayó inconsciente y en ese momento Masvidal demostró que nadie es más Motherfucker que él. Solo, y tal vez, un Nate Díaz. La cosa no podía quedar así.

 

El próximo sábado, los dos peleadores más gamberros dentro y fuera de los octágonos protagonizarán un choque de trenes como pocos se han visto últimamente en la compañía. Mas allá de la pelea, todos los preparativos, declaraciones y ruedas de prensa que se están dando alrededor del evento estelar del UFC 244 prometen fuegos artificiales entre estos dos Baddest Motherfucker. Pero no puede haber dos “Baddest”. Solo puede quedar uno. Solo ellos pueden descifrar la pregunta de quién se merece ser el único e indiscutido. En sus puños está la respuesta.

Juan Álvarez (Negrín)
Sobre el Autor / Juan Álvarez (Negrín)

Historiador y aficionado al boxeo y deportes de contacto. "El boxeo es el deporte de los desheredados, de los que poco o nada tienen; de los que creen que un solo golpe puede cambiarlo todo"