Nada fue lo mismo después de ‘Nothing was the same’

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Música /
Escrito por Alejandro Alemañ

Si existe un artista cuyo ascenso haya protagonizado la última década del hip hop internacional, ese es Drake. Más de diez años han pasado desde que el rapero de Toronto publicara su aclamada mixtape ‘So Far Gone’ (para gran parte de su público, su mayor clásico) hasta que cerrara la década en la cima del rap. Como siempre recuerda tanto en sus comparecencias como en sus propios temas, el camino hasta aquí no fue nada fácil y su triunfo no es algo casual; durante la década de 2010, Drake nos ha regalado un total de nueve proyectos entre álbumes de estudio, mixtapes y recopilaciones.

En 2013, cuando los síntomas de superestrella ya empezaban a ser una realidad más que un sueño, un joven Drake de 26 años, con 4,5 millones de álbumes vendidos y ganador del Grammy a Mejor Álbum de Rap, publicaba su excepcional tercer álbum de estudio ‘Nothing Was The Same’. Hoy se cumplen 7 años desde la salida de aquel proyecto que marcó un hito en la carrera del rapero canadiense y en la música actual.

En este ambicioso trabajo, heredero del aclamado ‘Take Care’, no se explota del mismo modo el terreno introspectivo, sino que Drake opta por combinar el R&B que despuntó en su último álbum con un rapeo algo más frenético, elemento fundamental en la que sería su futura mixtape: ‘If You’re Reading This, It’sToo Late’. Por tanto, podemos entender ‘Nothing Was The Same’ como un álbum bisagra entre dos proyectos diferenciados del artista.

 

LA FÓRMULA DEL ÉXITO: CLARO Y CONCISO

En el momento en que adoptamos una mirada crítica hacia el estándar de proyecto musical actual, observamos que cada vez es más frecuente que en la mayoría de trabajos se cometa el error de alargar demasiado el tracklist. El resultado: álbumes con canciones suprimibles o, en su totalidad, difícilmente digeribles. Esa fórmula en la que la calidad y lo breve se retroalimentan fue por la que optó Drake paraNothing Was The Same’. Y es que, si hacemos balance, el magnífico resultado de su propuesta de 2013 podría provocar en que se siguiera el mismo camino en su próximo álbum. Así es: según declaraciones de Drizzy, ‘Certified Lover Boy’, el que será su sexto álbum de estudio, se tratará de un proyecto fresco y realista, que rondaría entre 10 y 16 temas. De entre todos ellos, ya podemos disfrutar de su magnífica colaboración con Lil Durk, ‘Laugh Now Cry Later’, aunque todo apunta a que este no será el único invitado del LP.

Por el momento, no nos queda otra que esperar a su inminente publicación. Para calmar el hype del cada vez más cercano sucesor de ‘Scorpion’, profundizamos en uno de los álbumes más vitales para la configuración del Drake que hoy conocemos. Y es que, antes de juzgar la obra en su contexto de publicación, es conveniente apreciar el álbum con una mirada actual: qué ha supuesto para Drake, qué impacto ha tenido en sus oyentes, etc. En una reciente entrevista a Rap Radar, el rapero afirma que su trabajo favorito hasta la fecha es precisamente “Nothing Was The Same”.

“Conforme pasa el tiempo, mucha gente viene y me dice: ‘¿Sabes qué? Me gusta más ‘Nothing Was The Same’ que ‘Take Care’. Simplemente es que el tiempo tiene que pasar para la gente… yo hago música que envejece bien, así que a veces tienes que revisitar algunos proyectos y darte cuenta de lo buenos que eran […]. La razón por la que ‘Nothing Was The Same’ es mi álbum favorito es por el hecho de que probablemente fue mi álbum más conciso y dentro de algo tan conciso había mucha, pero que mucha buena mierda, por lo que no necesité hacer, por ejemplo, veinticinco canciones […]. No hay muchas canciones en el álbum en las que mire atrás y diga: ‘podría haber hecho algo diferente aquí’. Realmente me gusta ese trabajo”.

El propio Drizzy entiende, pasados los años, que su tercer álbum cumple el estándar de esos exitosos proyectos musicales que permanecen (y mejoran) en el entramado cultural; se trata de música atemporal cuya repercusión, como en el caso de Drake, garantiza que sus intérpretes pasen a formar parte de la historia de la música. Por otro lado, también en la entrevista se confirma que la comparativa entre NothingWas The Same’ y su galardonado predecesor,Take Care’, sigue dando rienda suelta a un debate que con los años no termina de desaparecer. No obstante, Drake también ha sido claro al respecto: “’Take Care’ es un buen álbum, pero lo escucho y me doy cuenta de dónde podría haberlo hecho mejor”. Este debate, sin duda, no es algo trivial: ambos álbumes pueden ser considerados los más valiosos e influyentes de la carrera del canadiense y, además, le han consagrado como el segundo rapero de la historia en tener dos álbumes en el Billboard 200 Chart durante más de 300 semanas consecutivas (actualmente, ‘Nothing Was The Same’ se encuentra en la posición n.º 174).

 

LA MELODÍA Y EL RAP SE ENCUENTRAN

Como Drake explicó en aquellos días, una de las principales razones por las que el álbum siguió ciertas directrices fue la inspiración que encontró en su equipo. Son los más cercanos al artista, como su mánager Oliver El-Khatib o Noah “40” Shebib, junto con quienes recientemente había formado OVO Sound, quienes realmente inspiran al artista para profundizar en su vida, para desarrollar el storytelling.

Con la búsqueda del equilibrio perfecto entre el rap y la melodía, Drake consigue que, incluso cuando está cantando, no parezca que está cantando. Lo que el rapero perpetúa en la era ‘Nothing Was The Same’ era algo que se venía gestando, por un lado, por las frecuentes colaboraciones entre raperos y cantantes más melódicos, como ocurría con ‘Empire State of Mind’, de Jay Z y Alicia Keys, y, por otro lado, por el rap melódico del que eran precursores artistas como Kanye West o T-Pain. A pesar de todo esto, es un hecho que Drake ha sido quien lo ha llevado más lejos. El éxito y la influencia de su estilo híbrido, que ha ido evolucionando a través del factor emocional, se debe también, en gran medida, a que su ascenso haya surgido conforme se tejía el camino hacia la supremacía del streaming. Así es como el sentimentalismo, la introspección, mostrar los miedos, rap y melodía, configuran el eje de la nueva escuela que Drake elevó a lo más alto y que ayudó a contrarrestar la rigidez de la estructura de los álbumes.

No obstante, esta deconstrucción del estilo canónico llegó a tener repercusiones negativas en algunos sectores, como ocurrió en 2017 cuando Drake se llevó el Grammy a Mejor Canción de Rap por ‘Hotline Bling’, que, aunque fue un éxito, apenas puede considerarse un tema rapeado. Desde un punto de vista realista, por este y otros motivos, en ocasiones el trabajo de Drake ha sido objeto de críticas. En muchas ocasiones se ha tachado este álbum como algo triste y deprimente, e incluso aquellos que limitan el género a su expresión más gánster han menospreciado a artistas como Drake por no considerarlo hood. Frente a esto, el rapero responde siendo fiel a su método y sin abandonar su personaje, que, en definitiva, le ha cosechado la fama.

Fotografía: Charles Sykes

Controversias aparte, podemos contemplar que en este disco, depurado de interludios o fragmentos narrados, Champagne Papi quiere contar su historia con la propia música. Durante los preparativos de ‘Nothing Was The Same’ está experimentando el que hasta entonces es el mejor que ha vivido. Ahora quiere instalarse del todo en su faceta hitmaker y crear la banda sonora de su vida: familia, amor y amigos.

A lo largo del proceso de construcción de este álbum Drake comprende definitivamente lo que la gente espera de él tras llevarse el Grammy a casa. Se trata de una oleada de expectación cuyos efectos negativos también atormentan al artista. De ente todos ellos Drake siempre ha señalado el problema de que el público sea como la excelencia del artista: esto ocurre cuando se siguen cosechando éxitos de calidad y al resto solo les supone “otro más”. Así, aquel Drake más novato, que aún no conocía como ahora los entresijos de la industria, nada tiene que ver con el de ahora, cansado de los problemas de este mundillo (por muchas cosas increíbles que la fama le haya supuesto), como critica en Popstar’, su agridulce sencillo con DJ Khaled.

 

EL GUSTO POR LA EDICIÓN DELUXE

Definitivamente hablamos de un álbum que le otorga el poder de comprobar en qué medida puede profundizar a la hora de experimentar con su sonido. El conjunto del álbum permite que el canadiense se mueva por distintos lugares; puede hacerse un crossover con el estilo pop, que a medida que avance su carrera visitará cada vez con más frecuencia; puede ser fanfarrón y melancólico, romántico y mujeriego, y turnándose entre el corazón roto y el rompecorazones. Lo que sí es cierto es que cuanto más melódico más fluido y memorable parece el resultado.

Este vaivén de personalidades se extiende a lo largo de 13 canciones (16 en la difundida versión deluxe) en cuya fusión entre rap y R&B cristaliza en un estilo más definido que en trabajos anteriores. Una edición deluxe, además, muy gestada, cuya intención inicial se puede anticipar también por el diseño de la portada. El artwork del álbum, de Kadir Nelson, fue encargado por Drake después de apreciar una obra del artista cuando se encontraba en el estudio popularizado de ‘Marvin’s Room’. Como explica Kadir Nelson para MTV, Drake quería “algo que representara su corazón como niño y como adulto”. Aunque las portadas presenten el retrato infantil para la edición de lanzamiento y el perfil adulto para la versión de lujo, ambos están extraídos de un óleo único y original que Drake tiene en casa. De este modo, la concepción de la obra artística evidencia la pretensión del rapero de lanzar una versión ampliada desde un principio.

Artista: Kadir Nelson

El magnífico resultado es obra de un Drake más metido que nunca hasta la fecha en su album mode, pues asegura que estos temas se hicieron realidad en un edificio que alquiló para que, junto con todo su equipo, se dedicaran a hacer vida allí para poder trabajar íntegramente en el álbum, como cuenta en sus declaraciones a Noisey. Por supuesto, no podemos olvidar que mucho tiene que ver con su éxito la expectación generada con temas publicados en SoundCloud (“5 AM in Toronto”, “Girls Love Beyoncé”) y singles que hoy podemos considerar épicos.

Asistimos al resultado de milagros líricos para reventar un club junto con himnos para todos los públicos, pero también con su dosis de experimentación. Pero, por encima de todo, si algo puede describir este álbum en particular (y la música de Drake en general), es lo que el propio cantante explica sobre su proceso creativo: “Yo hago mi música estrictamente con el objetivo de disfrutarla conduciendo de noche”.

La apertura lo protagoniza el reconocible sample de Whitney Houston con su ‘I Have Nothing’. Este primer tema, cuyo título se extrae del perfume Tuscan Leather, de Tom Ford, contiene algunos fragmentos que recuerdan el estatus que ha alcanzado Drake y las fases por las que ha tenido que pasar:

“I reached the point here don’t shit matter to me, nigga.

I reached heights that Dwight Howard couldn’t reach, nigga

 Y es que, como se apunta al principio de este artículo, un artista que en tan pocos años de carrera ha logrado lo que Drake, como ganar más de 25 millones de dólares antes de sus 25 años, puede permitirse decir “my life’s a completed checklist”. Se trata de un primer corte de larga duración, con más de 6 minutos. Esto revela un gusto en Drizzy por llevar al extremo las intros, como una gran carta de presentación. Así había hecho hasta entonces con ‘Over My Dead Body’ o Fireworks’, y así lo seguiría proyectando en ‘Legend’ o ‘Keep the Family Close’.

‘Furthest Thing’ es un canto a todo en lo que Drake se ha convertido (“somewhere between psychotic and iconic”), a todo lo que permanece estable y a lo que ya no lo es. A pesar de todo ello, aunque cometa fallos como humano, lo que Drake tiene ahora es lo que quería. Junto con “Started From the Bottom”, hablamos de canciones en las que se repite de nuevo el discurso sobre lo difícil que le ha resultado al canadiense alcanzar el éxito. Una de las principales razones que puede motivar a Drake a perpetuar este discurso son las críticas que recibe; la suposición por sectores del público de que la fama y el éxito en la música le han sido regalados (por ejemplo, por su popularidad tras su participación en la serie Degrassi). Este tercer tema del álbum, cuyo lanzamiento como single daba indicios de un álbum agresivo, desata un despliegue del flow de Drake que deja claro que por mucho que ya fuera una estrella televisiva, no se llega a ser uno de los raperos más sobresalientes del momento por pura suerte. Además, el corte es mucho menos complejo de lo que parece: el rapero emplea un estilo claro y va directamente al grano, por lo que el estilo de la canción no se superpone a la prioridad del mensaje, a partir de cuyo estribillo se ha establecido una máxima universal para muchos (started from the bottom now where”).

A pesar de su título y el hecho de que se nutra del tema ‘It’s yourz’, la verdad es que ‘Wu-Tang Forever’ no tiene nada que ver con lo que suena en la canción del colectivo. No obstante, esto es un problema para que Drake se llevara el beneplácito del grupo y, además, sampleara sus temas en más canciones del disco. A pesar de sus episódicas faltas de confianza, Drake también presenta su cara mujeriega para irse con una mujer a la que su novio no se lo hace bien (“Cause your man don’t do you right”).Después de todo esto, el rapero también recuerda sus días en Toronto. Con ‘Own It’  llega el momento del primer artista fichado por OVO: PartyNextDoor. La ayuda de a quien el tiempo revelaría como un prometedor fichaje, también en la producción, impulsa a Drake en su papel de sadboy a causa de problemas con sus ex.

“Next time we fuck, I don’t wanna fuck, I wanna make love.

Next time we talk, I don’t wanna just talk, I wanna trust”

Supuestamente, las letras de esta quinta canción esconden un track dedicado a Rihanna, en cuya versión definitiva, además, se terminó suprimiendo un cacho de Drake que más tarde escucharíamos en ‘Mine’, su colaboración con Beyoncé. En el caso de ‘Worst Behavior’, distinguimos un tema que sí contiene el tono provocador que anunciaba ‘Started From the Bottom’ y que se concretará completamente en ‘If You’re Reading This, It’sToo Late’. La rotundidad de Drake, extendida con los ecos del “Mo Money Mo Problems” de Biggie, lo presenta como alguien a quien nadie puede pisar.

Tras este despliegue caótico, el rapero muestra exhausto sus heridas en ‘From Time’, que evoca al Drake de ‘Marvin’s Room’. Lo cierto es que, para bien o para mal, las intervenciones de Jhené Aiko llegan a ser distantes, aunque lo cierto es que el tema así lo requiere. En este sentido, el rapero aprovecha para profundizar en el amor en diferentes sentidos.

“I wanna take it deeper than money, pussy, vacation

And influence a generation that’s lacking in patience

I’ve been dealin’ with my dad, speaking of lack of patience

Just me and my oldman, getting back to basics

We been talking about the future and time that we wasted

When he put that bottle down, girl, that nigga’s amazing”

En este punto llegamos al hit de ‘Nothing Was The Same’. El single ‘Hold On, We’re Going Home’ supondrá para Drake el que hasta la fecha consideraba su mayor éxito. Se trata de la plasmación de esa música atemporal, esas canciones que, según el cantante, envejecen extremadamente bien. De nuevo el tema se nutre con la participación de integrantes OVO, esta vez con Majid Jordan. Esta vez el rapero nos hace sentir que el protagonista del tema expresa que vive en un mundo en el que no puede ofrecer mucho a su pareja. No puede asegurarle lealtad o constancia para mantener la relación. El mensaje principal de su estribillo (“just hold on we’re going home”) implora un “aguanta, que ya volvemos a casa, a nuestra esfera de la realidad”. El lado oculto de la fama obliga a Drake y, por tanto, a su pareja a vivir su verdadera vida en la intimidad. Para sorpresa de todos en aquel 2013, uno de los mayores hits de la carrera de Drake hasta la fecha era un tema pop en el que, además, se respiran esas vibras de los 80 tan presentes en el último disco de The Weeknd. Todo esto es la prueba de que Drake ha mejorado sus habilidades vocales desde su segundo álbum.

En cuanto al carácter de ‘Connect’, aunque resulta difícil establecerlo dentro de un género estándar, Drake continúa en la línea sentimental, en este caso son una relación tóxica intermitente en la que él es quien sale mal parado. Aún así, a pesar del contraste con el tema anterior, algo tiene esta canción que se te mete en la cabeza, sobre todo su penetrante “swang in”. De esta manera, conforme avanzamos en ‘Nothing Was The Same’, continuamos conociendo diferentes facetas de Drizzy. En lo que respecta a ‘The Language’, su despliegue de barras se interpreta como una respuesta directa a Kendrick Lamar y su cacho de ‘Control’.

I don’t know why they been lyin’
But your shit is not that inspirin’”

Llegamos a ‘305 To My City’ y de nuevo aparece el Drake seductor en escena, pero esta vez acompañado de una stripper. En este caso, más que profundizar en lo que puede sentir por ella, Drake se centra en elogiar a su acompañante entre las intervenciones de Detail. A continuación, con ‘Too Much’ Drake se dirige directamente a su familia y a viejos amigos. La angelical voz de Sampha calma los versos cargados de ansiedad de Drake, que vuelve a reflexionar sobre su éxito, que, al parecer, le gusta bastante. Ambos consiguen un mayor equilibrio entre ambas voces y, a la vez, una conexión más fluida que la conseguida en ‘From Time’.

La genialidad de ‘Pound Cake / Paris Morton Music 2’ fue posible gracias a aquella vez en la que Drake trabajaba con Beyoncé mientras Jay Z le enseñó su álbum Magna Carta… Holy Grail’. Drake supo aprovechar la ocasión para pedirle unos versos a Mr. Carter y conseguir que participara en su álbum.

Finalmente, los tres potentes tracks añadidos en la versión deluxe no dejan indiferente a nadie: ‘Come Thru’, donde Drake recuerda a una chica con la que solía verse en el pasado, nos regala también otra intervención de PartyNextDoor, aunque no aparece en sus créditos. Después, con ‘All Me’, el rapero vuelve a cumplir su ciclo y trata sobre su posición, esta vez con más confianza y con un tono más divertido en el que participan también Big Sean y 2 Chainz. El tema, a pesar de que tuvo que ser modificado por problemas con un sample, supone una de las mejores aportaciones de la extensión del álbum. Finalmente, Drake rescata ‘The Motion’ de entre sus temas en SoundCloud y, de nuevo con la ayuda de Sampha, se despide con un carácter sobrado y con los síntomas de saciedad que señalábamos en ‘Popstar’:

“Seem like everybody calling ’cause they want me on their song
It’s like every time I touch it I could never do no wrong
When they need a favor from you, man, they don’t leave you alone
But I guess that’s just the motion, yeah”

Cuando este álbum vio la luz, hace ahora siete años, un joven Drake afirmó en una entrevista para CBC Radio Canada que, si su vida fuera un libro de diez capítulos, nos encontraríamos el capítulo 4: ‘Nothing Was The Same’. Al igual que ocurre con aquella respuesta, el paso del tiempo ha demostrado las expectativas que Drake tenía tanto para él y para su álbum se quedaron francamente cortas.

Hoy es imposible imaginar la industria musical sin Aubrey Drake Graham. Arraigado en su estilo sentimental, es posible que además de reconocer su labor acercando lo rapeado a lo melódico, debamos reconocer la transversalidad de su trabajo a la hora de influir en que el pop se recreara también en el hip hop y que artistas del mainstream duden cada vez menos a la hora de apoyarse en los clásicos del rap para expandir los límites del proceso creativo, y todo ello sin presiones de la tradición más purista.

Su sonido fresco y una música que no envejece permiten que cataloguemos ‘Nothing Was The Same’ entre esa escasa cantidad de obras excepcionales cuyo mérito reside tanto en su valor sincrónico como diacrónico. Sin ningún tipo de duda, gracias a este álbum Drake asistió a reescribir las reglas de lo que significa ser un rapero. Ya nada fue lo mismo: ni el propio Drake, ni cómo se rapea, ni tan siquiera sobre qué se rapea.

Alejandro Alemañ
Sobre el Autor / Alejandro Alemañ

I live the life i deserve, blessed.