La magia del artwork: música que viaja a través de las portadas

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Música /
Escrito por Alejandro Alemañ

Pocas semanas después del lanzamiento de ‘Pray for Paris’, el nuevo álbum de Westside Gunn, podemos afirmar que se trata de uno de los mejores proyectos de Griselda Records, que se hace más grande con cada trabajo. Y es que se trata del primer álbum del colectivo que entra en el Billboard 200 Chart, concretamente en el puesto nº 67.

Dejando de lado el éxito musical, hay otro aspecto que nos llama la atención en este álbum: su portada. El mismísimo Virgil Abloh se ha encargado de llevar a cabo esta adaptación del David con la cabeza de Goliath (1607) de Caravaggio. En sí, el álbum se inspira, en gran medida, a partir de la experiencia de Alvin Worthy (aka Westside Gunn) en la Paris Fashion Week. Su interés por el mundo de la moda y el arte le sitúan en la línea de artistas como Kanye West o Tyler, The Creator. Gunn confesaba a HYPEBEAST que no quiere ser considerado simplemente como un rapero porque él aporta mucho más a este juego: “me encanta el arte, la moda, el diseño, la producción, juntar los temas… toda esa mierda que, de hecho, me gusta más que rapear”.

La portada del proyecto no es la única prueba de ello. Si nos adentramos en el álbum, comprobamos que el primer track, ‘400 Million Plus Tax’, se trata de un sample de la subasta del Salvator Mundi, de Leonardo da Vinci; la obra de arte más cara jamás vendida en subasta. Gunn abre su álbum con la misma opulencia que desprende su artwork. Con esta salvaje portada pretende ampliar la esfera de lo musical y exaltar otros aspectos de su trabajo. Hablamos de esa preocupación del rapero o cantante por ser un artista completo y por perfeccionar todos los aspectos de su obra, especialmente el diseño.

Esta obra nos sirve de punto de partida para repasar algunas de las portadas más especiales de los últimos años. Repasamos proyectos en los que, generalmente, más que una portada, existe todo un entramado artístico que respalda la actitud del artista a lo largo de sus letras.

 

Pusha-T – King Push-Darkest Before Dawn: The Prelude (2015)

La portada de este álbum revela una estética muy oscura. Creado junto a la ayuda de DONDA, equipo creativo de Kanye, representa una doble alegoría: por un lado, Pusha-T, de espaldas, representa la «oscuridad» que domina en el LP. Por otro lado, la blancura de la paloma simboliza el «amanecer» del artista. Si nos fijamos, ocurre algo parecido con los temas del álbum, que termina con «Sunshine», donde se aleja del tratamiento de su personaje como traficante de crack que apreciamos en el resto de canciones.

Este ciclo también se cumple en el cortometraje que fue estrenado en TIDAL por el lanzamiento del disco. Dirigido por Kid Art, también extrapola las dos escenas del artwork: empieza en un ambiente lúgubre que refleja la crudeza del tráfico de drogas y termina en una iglesia, cuando la protagonista, como una especie de ángel de la guarda, dispara al demonio que quiere acabar con Pusha-T.

 

Rosalía – El Mal Querer (2018)

La portada del segundo álbum de Rosalía derrochaba majestuosidad incluso antes de verla en la gran pantalla de Times Square. El artista Filip Custic crea un universo surrealista a partir del cuerpo de la cantante en el que también aparecerá la simbología liberadora de la paloma, como en el caso anterior. Además, el artwork de este álbum comprende también un total de once ilustraciones, una para cada canción del álbum, en las que Rosalía encarna los diferentes estadios por los que pasa el «yo» femenino de sus temas, inspirado en la novela occitana del siglo XIII , ‘El roman de Flamenca’.

De este modo, estas representaciones acompañan a la música de Rosalía en cada etapa y hacen mucho más visual la amarga experiencia vivida por la protagonista de la historia, que sale triunfal de este tortuoso amor en ‘A NINGÚN HOMBRE (Cap.11: Poder)’.

 

JAY-Z – Magna Carta… Holy Grail (2013)

Como ocurre con Westside Gunn, esta portada muestra el arte no solo como producto de inspiración, sino también como fuente de inspiración. Por eso JAY-Z eligió una de sus esculturas favoritas para presentar su 12.º álbum. Fue precisamente el Museo de Arte Metropolitano (MET) quien se encargó de identificar la escultura que el rapero había usado para la creación de este artwork, pues forma parte de sus distinguidas exposiciones. Se trata de la escultura Alfeo y Aretusa, tallada entre 1568-70 por el escultor florentino Battista di Domenico Lorenzi. La historia de ambos personajes, con origen en la mitología griega, cuenta la constante persecución de Alfeo, un dios del río, a la ninfa Aretusa, que termina convertida en una corriente de agua para huir. Finalmente, el dios fluvial junta sus aguas con las de la ninfa.

Según algunos medios, como Complex, la elección de la escultura podría simbolizar la consagración de JAY Z como artista de éxito, después de un pasado truculento como ocurre en la metamorfosis de la historia. Y es que su vertiginoso ascenso le convirtió en 2019 en el primer rapero multimillonario, por lo que no se descartaría esa interpretación. No obstante, siempre cabe la posibilidad de que la escultura le impresionara y animara a crear esta magnífica portada;  ya comprobamos el interés de los Carter por el arte en el flamante videoclip de ‘APESHIT’.

Además, la propia portada también terminaría convirtiéndose en obra de arte: antes del estreno del álbum se instaló una exposición del artwork junto con los cuatro documentos de la Carta Magna (1215) de la Catedral de Salisbury (Reino Unido).

 

Boldy James & The Alchemist – The Price of Tea in China (2020)

La última colaboración de Boldy James y The Alchemist se traduce en uno de los álbumes de rap más atrayentes de este 2020. La configuración de su portada se debe a la colocación caótica de elementos que, a pesar de su diversidad, juntos crean una especie de armonía visual. Se trata de una obra muy caracterizadora de la artista que la ha diseñado: Kei Imazu. Para el artwork se utiliza la pintura Black eyes, publicado en el 2016 por la artista japonesa. Ella misma confirma que muchos de sus trabajos se deben a recomposiciones de otras obras.

Su elección se debería a razones estéticas y podría complementar el significado del título del álbum. Y es que ‘el precio del té en China’ se trata de un tópico de origen inglés que se utiliza para referirse a algo que tiene escasa importancia y que, además, sigue el argumento del non sequitur: la conclusión no se deduce de las premisas. Por lo tanto, aunque se trate de elementos, en un principio, independientes, la vorágine de componentes de la portada, que recuerda a escenas tan macabras como la representada en el Guernica de Picasso, y su lírica introspectiva configuran un proyecto bastante ecléctico.

 

Kendrick Lamar – To Pimp a Butterfly (2015)

La portada que nos trajo Kendrick Lamar en To Pimp a Butterfly’ puede calificarse de histórica. La foto, tomada por el fotógrafo Denis Rouvre, compone una impactante iconografía de la era de Obama, como detalló Noisey en su día. En cuanto a la idea de congregar a un grupo de hombres negros delante de la Casa Blanca, entre los que se encuentra Kendrick, el rapero quiso simbolizar el largo y duro recorrido que la población afroamericana y demás grupos racialmente oprimidos han de llevar a cabo para alcanzar el éxito y, como narra en su álbum, la dureza que supone gestionarlo. Esta imagen supone un choque para sus personajes, a los que Kendrick saca de su Compton de good kid, m.A.A.d city.

Este revolucionario artwork y su protesta contra la discriminación racial también se respiran en otros trabajos de Kendrick, como su colaboración con Beyoncé en ‘Freedom’. La canción constituye un himno para la mujer negra donde el artista terminó de dar pinceladas mediante su crítica al racismo institucionalizado. El mismo racismo que representa el juez aplastado por los protagonistas de esta portada.

Como se dijo en el momento de su reseña, para muchos como Kendrick “el sueño americano tiene mucho de pesadilla”. Pero eso no impidió que el rapero creara uno de los mejores álbumes de rap de este siglo, junto con nuestro siguiente álbum.

 

 

Kanye West – My Beautiful Dark Twisted Fantasy (2010)

Con la creación de ‘My Beautiful Dark Twisted Fantasy’, su 5.º álbum, Kanye West quería concebir la obra más completa posible. Diez años después podemos decir que se trata de su obra maestra, y su artwork no iba a ser menos. El artista George Condo firma un total de cinco posibles portadas para el álbum de West, además de varias ilustraciones. El principal cometido de esta colección es representar los demonios a los que Kanye da rienda suelta en el LP. Por esto, la obra puede entenderse como preámbulo de reflexiones sobre espiritualidad y salud mental que acentuará en futuros álbumes.

Sus portadas más utilizadas son: por un lado, la ilustración sexual del alter ego de Kanye, (pixelada en muchos medios, como las plataformas de streaming), para la que Condo se inspira en criaturas como la esfinge, una arpía o un fantasma; por otro lado, debido en parte a la censura del diseño anterior, también es frecuente encontrar el artwork de la bailarina. La idea nació cuando Kanye vio un vídeo de la bailarina Sylvie Guillem a cámara lenta. Esta instantánea idea finalmente daría mucho de sí, pues la bailarina no se limitó a aparecer como art covery se convirtió en uno de los elementos principales del increíble largometraje que acompaña al álbum; concretamente en ‘Runaway’.

Esta obra maestra audiovisual pone de manifiesto que West cumple sin duda el arquetipo de artista total, y así lo explicó el mismo Condo en una entrevista para The Guardian: «No entienden que él [Kanye] forma parte de esta evolución en la música y no debe ser encasillado solo como un artista hip-hop o rapero».

Su excelente trasfondo artístico, patente en su portada y largometraje, es tan solo el reflejo de un álbum magistralmente ejecutado, y que rápidamente se ganó el 10 de la revista Pitchfork. No es de extrañar que recientemente lo situaran como el 2.º mejor álbum de la década 2010, por delante de ‘Beyoncé’ y el ya comentado ‘To Pimp a Butterfy’. No obstante, la primera posición es para el siguiente álbum.

 

Frank Ocean – Blonde (2016)

La portada del mejor álbum de la década de los 2010, según el ranking de Pitchfork, nace de una foto de Wolfgang Tillmans. En el caso de ‘Blonde’, hablamos de una portada que desde el momento de su publicación empezó a ser icónica. No hemos de prejuzgar su trasfondo por el hecho de que su núcleo sea una fotografía: estamos hablando de Frank Ocean, por lo que no hay nada arbitrario en ella. En primer lugar, el título del álbum es ‘Blonde’, mientras que en la portada figura ‘blond’. Muchos han interpretado esto como un guiño a la bisexualidad de Frank, pero dentro del terreno de la hipótesis. Tampoco es trivial la tipografía de dicho título, pues se utiliza una versión perfilada y más retro de la tipografía Futura, que, además de mencionarse en el último track del álbum (‘Futura Free’), se trata de la misma letra que utilizaba Stanley Kubrick para la cabecera de películas como ‘Eyes Wide Shut’ (Ojos Bien Cerrados), cuyo título nos recuerda a la expresión de Frank.

Existen otras muchas teorías sobre la configuración de la portada, como la adición del marco blanco como posible homenaje al álbum ‘Close to you’, de The Carpenters. Sin embargo, una de las mayores inspiraciones para su creación la explica el propio Frank Ocean: se debe a una foto de una niña cubriéndose la cara con las manos que el artista había visto hacía años. Así lo explica en Boys Don’t Cry, revista que acompañó al lanzamiento del álbum y que contiene algunas notas y fotografías sobre el proceso de creación del disco.

La intención inicial del artista de utilizar Boys Don’t Cry también como título del álbum es bastante reveladora si nos fijamos en la portada. Frank nos quiere mostrar que los hombres sí lloran, y lo hace a lo largo de un álbum con tintes autobiográficos donde muestra su vulnerabilidad, lo sufrido en relaciones pasadas y su complicada relación con las drogas durante sus años de juventud; todo ello ampliando el concepto de masculinidad.

Si también tenemos en cuenta la publicación del álbum visual ‘Endless’, publicado un día antes que ‘Blonde’, entendemos que el proyecto musical de Ocean traspasa el horizonte musical y, más allá del artwork, se amplía con una revista y un minimalista cortometraje musical.

 

Kaytranada – 99.9% (2016)

La portada de ‘99.9%’, álbum de debut de Kaytranada, es obra del artista español Ricardo Cavolo. Quienes conozcan a este ilustrador reconocerán fácilmente su estilo tan peculiar, en el que destacan rasgos como la aparición del fuego o la presencia de múltiples ojos para diseñar a los personajes de sus ilustraciones. Concretamente, esta podría ser una de las técnicas que habrían llamado la atención del productor canadiense para encargar a Cavolo el diseño del artwork de su primer álbum. Esto podría deberse a que Kaytranada parece sentir cierta predilección por los diseños imposibles, ya que en la portada de su segundo álbum de estudio, ‘Bubba (2019)’, también experimenta con los ojos, en este caso añadiéndoles una segunda pupila.

 

Kanye West – Yeezus (2013)

Esta ‘portada’ es la más controvertida de todas. Su simplicidad —o, más bien, ausencia— resulta estridente, incluso agresiva. De hecho, puede pasar más inadvertido cuando escuchamos el álbum en digital, pero si observamos su versión física nos damos cuenta de que realmente el artwork de ‘Yezuus’ no lo conforman más que una etiqueta roja y su carátula. Este diseño desnudo recuerda al que Kanye West presentó para su álbum ‘Yandhi’, que finalmente no vio la luz.

Kanye, a través de este minimalismo poco convencional, trata de simbolizar la muerte del CD, según explicó Virgil Abloh, su entonces director creativo. Resulta paradójico que el artwork sea una de las principales salvaciones del CD y el vinilo, ya que, como repasamos en este artículo, algunos son verdaderas obras de arte.

La extrema sencillez contrasta con su proyecto anterior, ‘My Beautiful Dark Twisted Fantasy’. Aquí las portadas no son más que un reflejo de la envergadura de ambos álbumes: MBDTF se trata de un proyecto mucho más denso, repleto de colaboraciones y con un estilo más cargado, mientras que ‘Yeezus’ es el polo opuesto a su proyecto anterior; hablamos de un proyecto más corto, con una producción estridente (como su portada) y que, para colmar su provocación, la única colaboración que se especifica en sus créditos del tracklist es la de Dios, en ‘I Am a God’.

 

 

Pusha-T – Daytona (2018)

Este álbum de Pusha-T abre la veda de los cinco proyectos que Kanye West produjo en 2018 durante su estancia en Wyoming. El mismo productor fue el encargado de pagar 85 mil dólares por usar la escabrosa foto de esta portada. Se trata del baño de Whitney Houston repleto de drogas durante la cresta de su adicción, que demuestra la deplorable situación en la que se encontraba la cantante.

Kanye la pagó porque aseguraba que era lo que la gente necesitaba ver junto a la música de este disco, y la verdad es que no estaba equivocado. Son varias las referencias que hace Pusha a drogas como el crack o la cocaína: en ‘Hard Piano’ existen varios dobles sentidos, como el propio título, ya que «hard» es una de las formas de referirse a la cocaína. También en ‘If You Know You Know’ el rapero explica que cualquiera que conozca las consecuencias del mundo de las drogas le entenderá.

Este controvertido artwork establece conexiones más allá de las letras y la portada; también conecta a dos artistas bien diferenciados por su género en uno de los mejores discos de rap de 2018.

 

KIDS SEE GHOSTS – KIDS SEE GHOSTS (2018)

Una semana después de la instantánea portada de ‘ye’, que el propio Kanye West aseguró haber diseñado con el móvil de camino a la listening party, su unión con Kid Cudi en ‘KIDS SEE GHOSTS’ nos deja este regalo visual. Es obra del archiconocido artista y diseñador japonés Takashi Murakami, quien también diseñó el artwork del tercer álbum de West, ‘Graduation’, y que recientemente ha colaborado con J Balvin en ‘Colores’.

Murakami, inspirado en la colección ‘Treinta y seis vistas del monte Fuji’ de Katsushika Hokusai (sobre todo en el grabado del ‘Lago Suwa’), actualiza una obra de 2001, ‘Manji Fuji’ (en la foto), adaptándola al universo onírico del álbum. En esta atmósfera espectral, visible en los temas y en su artwork, los monstruos de Kanye se transforman en los fantasmas de Kanye y Cudi gracias a su tono introspectivo.

Sin duda el ambiente fantasmagórico está presente desde la génesis del álbum, ya que su listening party se celebró en un pueblo fantasma de Santa Clara, por lo que el último track de ye habría sido un guiño a su álbum sucesor.

 

Con el paso del tiempo, el artwork de un álbum ha pasado de ser un elemento identificador a ser uno de los componentes que más hype suscitan. Esto acentúa el esfuerzo de los artistas por trabajar cada vez más las piezas que rodean a la música y conseguir que la imagen corporativa de su proyecto musical encaje con su contenido. Por tanto, no es que debamos ser precavidos a la hora de condicionarnos por la portada; puede que el artista quiera que lo hagamos. El artwork, cumpliendo una función de ingrediente catalizador del disco, recuerda que la música no solo es música, y que a veces sí podemos —y debemos— juzgar las obras por su portada.

Alejandro Alemañ
Sobre el Autor / Alejandro Alemañ

I live the life i deserve, blessed.