JOKER: detrás de la sonrisa del payaso

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Escrito por Gelo Nutopía

Solo han pasado unos días desde su estreno y Joker de Todd Phillips, aparte de satisfacer nuestras expectativas plenamente, ya nos ha generado suficiente caldo de cultivo mediático a nivel mundial como para frotarnos las manos antes de escribir sobre ella. Llegaba a los cines recibiendo una gran cantidad de reacciones a favor y algunas en contra, trayendo mucho polvo de polémica detrás, pero dejando en la retina lo más importante; es una pieza audiovisual exquisita digna de ganar el León de Oro en Venecia. Se ha ganado en tiempo récord y por méritos propios el derecho de sentarse a comer, aunque sea de pie, en la misma mesa que las obras de arte del cine de los años 70 a las que homenajea y que luego repasaremos.

Rescatando las ideas artístico-estilístico-filosóficas del Insomnio Americano, corriente de la que se nutre, y de sus directores precursores como Scorsese, Cassavetes o Lumet entre otros, Todd Phillips, nos cuenta con casi total maestría una sucia y bella historia de anti-héroes que, al contrario de lo que muchos piensan y en palabras del propio director para Empire; “ No es una historia sobre Joker, sino una historia sobre cómo un individuo, Arthur Fleck, acaba convirtiéndose en Joker ”. Y no, no tiene nada que ver con los cómics, salvo el hecho de que su protagonista nació en uno.

Muchos la consideran ya película del año e incluso de la década. Acompañada de una ola de admiración casi unánime, por una interpretación de Joaquin Phoenix tan perfecta y estremecedora, que lo posiciona en cabeza como favorito a llevarse el Oscar en su 92ª Edición a mejor actor principal tras haber perdido dos veces, en 2006 dando vida a Johnny Cash con En la cuerda floja (James Mangold) y en 2013 con The Master (Paul Thomas Anderson), sumadas a una tercera derrota, pero esta vez como actor de reparto por Gladiator (Ridley Scott). Ahora parece que está más cerca de ganar, aunque con la sutil amenaza de Brad Pitt en Ad Astra (James Gray) o la aplaudida actuación en Cannes de Taron Egerton por Rocketman (Dexter fletcher) dando vida a Sir Elton John, antes de que el cantante inglés se convirtiera en una señora gruñona en chandal.

Lo que está claro es que Joker, tiene todos los números, salvo sorpresa, para recibir y ganar bastantes nominaciones importantes en categoría y en número. Porque en taquilla, ya ha arrasado en el primer fin de semana en EE.UU, con 93,5 millones recaudados, para alegría de los ejecutivos de Warner y sobre todo de DC. Todo esto, pese al clima tenso y hostil con el que ha sido recibida la cinta después de su pase en el festival veneciano, con gente histérica denunciando que el film es una llamada a la “rebelión de los Incels, grupos neoliberales tachándolo de manifiesto de extrema izquierda o haters que han descubierto el concepto “filosofía barata” y lo están utilizando contra la peli sin saber muy bien lo qué significa. Y tampoco ayuda mucho en la carrera a la estatuilla, la presión pasivo-activa agresiva de algunos medios de comunicación o la anunciada vigilancia del FBI peinando Twitter y revisando los post escritos en la red sobre el payaso, que de algún modo están afeando, criminalizando, incluso responsabilizando a la cinta de ser subversiva, violenta, reaccionaria y por supuesto “peligrosa” en un juicio mediático a primera vista injusto, donde ha salido culpable antes de haber hecho nada malo, salvo existir.

Que los familiares de las víctimas y los supervivientes del 20 de julio de 2012 se hayan quejado de que la película presenta al Joker de manera compasiva, es lo único entendible y más aún cuando afloran en estas fechas los recuerdos amargos de La masacre de Aurora en el condado perteneciente a Colorado donde, James Eagan Holmes de 24 años entraba con su pelo teñido de naranja por la salida de emergencia en la sala 9 del cine Century 16, durante el estreno de El caballero oscuro (The Dark Knight) de Christopher Nolan. Disfrazado y caracterizado de payaso, pero con chaleco anti balas y mascara de gas, armado hasta los dientes de fusil, escopeta y pistola, no fue hasta transcurrida media hora del inicio de la sesión cuando comenzó a tirotear a la audiencia, matando a 12 personas y dejando alrededor de 60 heridos, en uno de los ataques masivos con víctimas más graves ocurridos en América.

Y claro, todo al final va creando un revuelo y una psicosis extraña, dejando notas de nerviosismo público como la espantada que protagonizó Phoenix en mitad de la entrevista con The Telegraph, al ser preguntado sobre si le preocupaba que la película acabara provocando o inspirando actos violentos en la gente sobre la que trata, con resultados finales trágicos… Aquí fue cuando Phoenix se levantó y se marchó. Lo mejor es que volvió a aparecer pasada una hora, después de mediar Warner Bros, para responder sin hacerlo y alegar que ¿Cómo podría haber una respuesta inteligente a esa pregunta? También aquí en España se contagió el miedo y la cadena Cinesa, avisaba que estaba prohibido entrar a la proyección de Joker, con careta, disfrazado o llevando armas de réplica o de juguete. Oye, cualquier precaución es poca, aunque suena muy loco todo.


JOAQUIN PHOENIX: HIPPIES, SECTAS Y LA PERDIDA DE UN HERMANO

Ver morir a tu hermano mayor, River Phoenix, uno de los actores con mayor proyección de la Generación X, convulsionando por los efectos del “speedball” (cocaína y heroína), en el suelo de la entrada del night club en West Hollywood, The Viper Room, copropiedad de Johnny Depp, en la madrugada de Halloween del 93, mientras llamas a urgencias,(en una grabación que luego se filtró a la prensa) con tan solo 19 años, sin saber contestarle a los médicos si tu hermano respira o no, debe ser algo que te marca de por vida. No puedo evitar, cada vez que veo a Joaquin, sentir una inconsciente tristeza punzante en el estómago por lo que el mundo y el cine se perdió con la sobredosis accidental de River, así que imagínate lo que debe sentir él cada día. Y aunque acto seguido agradezco que el pequeño de los Phoenix mantenga viva la calidad que atesoraba su hermano, siempre me quedará la espinita clavada de no ver lo lejos que podría haber llegado el difunto y sobre todo de no verles actuar nunca a los dos en la misma película.

En la mirada de Joaquin Phoenix, aparte de vislumbrarse un leve desequilibrio mental y un aire esquizo, que podemos disfrutar en Joker, existe también una tristeza aceptada y controlada que, me lleva a pensar que de alguna manera, ha tenido que aprender a vivir con el terrible recuerdo de aquella noche y que, joder, no tiene que ser fácil. Siempre ha sido un personaje querido, discreto y enigmático, en el border line de ser un tipo raro, apartado del foco mediático del show business hollywoodiense, el cual suele recelar de aquellos que no se matan por aparecer bajo los focos de sus imperiales saraos. Y tampoco ayuda a desmentir esa imagen weird que tiene el chaval, haciendo cosas como Im Still Here (Casey Affleck, 2010) el “aparentemente” falso documental, sobre la decadencia personal como actor que anunciaba su retirada de la interpretación para ser cantante de rap, y aunque la cinta es una delicia totalmente recomendable, siempre nos quedará la duda, de si muchas de las bizarras imágenes que se recogen en ella son planeadas o si a Joaquin se le fue de verdad un poco todo de las manos.

Vegano, puertorriqueño, activista por los derechos de los animales como portavoz de la organización PETA, y criado en sudamérica en el seno de una familia hippie yankee pertenecientes a una secta, supuestamente de carácter sexual, llamada Los niños de Dios, o alguna mierda de nombre así por el estilo, de la que se marchó a los tres años, cuando adoptó el apelativo, Leaf (Hoja) muy en consonancia con el de su hermano Río y el de sus hermanas en vida: Rain, Summer y Liberty Butterfly. Luego se lo volvería a cambiar para su gran interpretación en 1995 de Todo por un sueño (Gus Van Sant) que le valió sus primeras críticas positivas. Y de ahí hasta hoy es conocida su dedicación, profesionalidad y el concienzudo trabajo en todos los papeles con los que se enfrenta, ya sea en Hotel Rwanda (Terry George, 2004), Two Lovers (James Gray, 2008), Her (Spike Jonze, 2013) o la peli que nos trae hoy aquí, Joker, donde da vida al origen de todo, Arthur Fleck, en la que, muestra una extrema, pensada y buscada delgadez con 23 kg menos a base de manzanas, o eso dicen.

TODD PHILLIPS: DE LAS VEGAS A GOTHAM

No hay duda, Todd Phillips ha rodado su obra maestra, y pocos podíamos imaginar que sería este neoyorkino, el encargado de realizar tan bien un proyecto tan denso como Joker. Pese a ello, sus dos primeros trabajos, ambos documentales, ya habían tocado de lleno el terreno dark, primero fue Hated (1994) sobre la vida de GG Allin el mesías punk de la sangre y las heces y luego haría Frat House (1998) sobre el lado tétrico de la vida en las fraternidades americanas. A partir de ahí y desde el inicio del Siglo XXI, lleva quince años intercalando trabajos en otro registro, el humor.

Desde su crisis de los 30 primero, con algunas comedias generacionales de colegios y universidades como Road Trip (Viaje de pirados) en 2000, Aquellas juergas universitarias (2003) o Escuela de pringaos (2006). Y luego desde su crisis de los 40, centrado en las despedidas de soltero que se te van de las manos, con la trilogía de Resacón en Las Vegas (2009), Resacón 2 (2011) y R3sacón (2013). Entre medias nos coló algún bluf como Starsky & Hutch (2004) o Salidos de cuentas (2010) y su primer e interesante thriller más maduro, previo al Joker, que fue War Dogs (2016).Pero sin duda Todd, tenía guardado un genio en su lámpara y lo ha dejado salir, ya que analizando su trabajo, pocos “peros” se le pueden sacar, en un ejercicio de dirección soberbio, sacando el mayor jugo a Phoenix, del que consigue secuencias y planos ya míticos de manera instantánea, sabiendo jugar con el espectador, engañarle y cautivarle con una historia difícil, a veces tramposa pero sobre todo efectiva.

Puede resultar confuso, porque Joker, no deja de ser una película de superhéroes sin superhéroes, ni acciones sobrenaturales, ni gente volando, y pese a ello tiene un desarrollo frenético, con un “in crescendo» de tensión dramática y arcos argumentales de los protagonistas tan jugosos, que no necesitamos CGI ni superpoderes para quedar hechizados por lo que aparece en pantalla. Y consigue esto gracias a la utilización magnífica de la cámara, creando planos que magnifican la decadencia de la historia, los tiempos correctos en puntos de giro, el tono de drama salpicado del justo humor negro y un montaje fluido con un excepcional sonido.

La fotografía, a cargo de Lawrence Sher, que trata de ser fiel y calcar la iluminación de los directores de foto de los trabajos que han servido de inspiración a la obra, como los de Michael Chapman o Fred Schuler, fluyendo en una rica paleta de color entre tonos cálidos y fríos condicionando de alguna manera nuestro estado de ánimo durante el metraje en ciertas secuencias. Y por supuesto la soundtrack, pese a que viene, como no, con polémica por el uso de una canción maldita “Rock and Roll Part 2” compuesta por un conocido glam-rock star inglés y actual pederasta encarcelado y condenado a 16 años por abusos sexuales en Vietnam, Gary Glitter. Y es una pena, porque que el tema es utilizado en una de las secuencias más icónicas y visuales de toda la película. Quitando ese desagradable detalle, recomendamos el trabajo de la música original de la chelista islandesa, Hildur Guđnadóttir, sirviendo de melodía perfecta para la atmósfera y la transformación gradual de nuestro protagonista, creando tensión y sonidos perturbadores que hemos podido disfrutar en la B.S.O de la serie, Chernobyl (2019) de la que también es autora.

DEL SUEÑO AL INSOMNIO DE UNA NACIÓN

Pero donde mejor ha sabido sacar partido el equipo, es en la elección de las musas e inspiraciones artísticas en las que apoyarse, incluso se ha tomado el lujo de introducir en el casting de manera activa a parte importante de la historia viva del cine, que interpretara los personajes de las propias películas de las que se utiliza la esencia para realizar Joker, hablo del gran Robert De Niro, el actor que fuera Travis Bickle en Taxi Driver (1976) y Rupert Pupkin en El rey de la comedia (1982). Dos personalidades que encontramos dentro del espíritu del personaje de Phoenix y ambas dirigidas por Martin Scorsese, padre del cambio cinematográfico que supondría el paso de la dorada y feliz década de los 60 hacia la oscura década de los 70, que junto con algún título de principios de los 80 es de donde Todd recoge las ideas para crear el concepto y el estilo de su pieza.

La primera supuesta inspiración en cine conocida sobre la creación del Joker, es la película El hombre que ríe (Paul Leni, 1928) la historia escrita por Victor Hugo, sobre el hijo de un rey que como castigo corporal, es deformado facialmente y obligado a vivir con una sonrisa eterna. Existen muchos títulos y listas de webs, que pueden parecer susceptibles de tener relación, porque mezclan en su género la enfermedad mental y el asesinato, como Elephant (Gus Van Sant, 2003), Tenemos que hablar de Kevin (Lynne Ramsay, 2011) o Nightcrawler (Dan Gilroy, 2014) entre otras. Aunque confirmados por Todd y su entorno, son realmente otros los títulos influyentes en este film y esenciales de ver en la vida como Alguien voló sobre el nido del cuco (1975) y Man on the Moon (1999) las dos de Milos Forman. El trío de joyas dirigidas por Sidney Lumet, con Network (1976), Serpico (1973) y Tarde de perros (1975). También Malas calles (1973) y El cabo del miedo (1991) ambas de Martin Scorsese. La homenajeada en la cinta Tiempos Modernos (Charles Chaplin, 1936), y otra miscelánea de pelis, en la onda como La naranja mecánica (Stanley Kubrick, 1971).

Pero realmente, después de salir del cine, recién terminado el polvazo cinematográfico, y buscando referencias a lo que acababa de ver, lo primero que pensé es en un libro del autor Breixo Viejo, sobre el director Jim Jarmusch, donde se hablaba del insomnio americano, y encontré paralelismos que lo explican mejor todo, incluyendo el logo retro de la Warner de los años 70 que vemos en los créditos iniciales, ups, mini spoiler. El tiempo de hundimiento moral de un país como Estados Unidos, avergonzado en el exterior por la Guerra de Vietnam y en el interior por el Caso Watergate se sumía en un cine con más denuncia social y crítica a un sistema corrompido y corrupto que se empezaba a deshumanizar de manera alarmante.

Películas como La conversación (Francis Ford Coppola, 1974), El asesinato de un corredor de apuesta chino (John Cassavetes, 1976), La noche se mueve (Arthur Penn, 1975) o El confidente (Eddie Coyle, 1976) junto con los títulos anteriores mencionados, afirma Breixo que, “…personifican de manera ejemplar al individuo de este nuevo modo de vida americano…” donde encontramos grandes similitudes con el personaje de Arthur, “…vive en un entorno urbano, es incapaz de integrarse, esta desconcertado y aislado, se mueve entre el sentimiento de culpabilidad (todos están contra él) y el deseo de venganza (él está contra todos), la ley y las instituciones le son insuficientes y tiene que tomar su justicia por su mano, posee uno o dos objetos esenciales de la cultura americana: el automóvil y/o el arma, sufre soledad física y espiritual, su trabajo no le satisface y su sexualidad está truncada. Vamos, un retrato robot emocional de Arthur.

LLORAR DE RISA TRISTE

En el fondo, Arthur Fleck, no se ajusta al 100% pero casi, a los parámetros del cuadro vital existencial del “insomne americano” que nos propone Breixo, sobre el individuo solitario que vagabundea por las calles sucias y decrépitas de los bajos fondos de una gran ciudad, Arthur no vagabundea sin rumbo, sino que anda hacia un destino concreto, con un objetivo. Tampoco tiene coche, pero sí pistola y eso sin la medicación correcta no suministrada por un sistema social y político desgastado burocráticamente, cansado de sí mismo y perezoso para exigir ayudas, es el inicio del fin destructor.

El pobre Joker, cree que tiene la misión de hacer reír a la gente, de hacerles felices, pero sin poseer el don para lograrlo, en una ciudad que no quiere reír. Está desubicado, pero dentro de su propia desubicación y rodeado además de incomprensión en su entorno social. Y no es que la sociedad no comprenda a Arthur, porque la gente directamente ni siquiera sabe que existe, y casi mejor, porque cuando se percatan de su existencia es para agredirle o atormentarle. O quizá el problema viene del propio individuo alienado, el cual no se ajusta al comportamiento racional y ético de conducta establecido como “normal” por una sociedad poco tolerante con las enfermedades mentales, en gran parte por su desconocimiento acerca de ellas. Os recomendamos que viváis la experiencia en los cines lo antes posible y que no olvidéis que solo es una película, no Satanás ni Dios mandando mensajes, eso sí, una gran película, que nos deja, entre otras, la tarea de ser mas inclusivos, tolerantes y atentos con la gente que mas atención demanda, y eso me hace recordar una de las frases más impactantes del metraje. “Lo peor de sufrir una enfermedad mental, es que la gente pretende que actúes como si no la tuvieras”, Arthur Fleck (Joker).

Gelo Nutopía
Sobre el Autor / Gelo Nutopía

Soy Gelo, cantante de Nutopía y es un lujo vomitar un poco de cine sobre vuestros ojitos curiosos vía Fleek Mag con respeto, humor y cultura por el Séptimo Arte. Todo ello con la estimable ayuda de Ana del Val en el apartado de la documentación.