David Fincher: de ‘Seven’ A ‘Mindhunter’

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Cine & Series /
Escrito por Gelo Nutopía

La primera temporada de Mindhunter, llegaba a Netflix un 13 de octubre de 2017 y resultaba ser un producto impecable. La ansiada season two, estrenada hace poco más de un mes, no solo mantiene el gran nivel sino que corrige el mínimo punto de discordia y críticas vertidas hace dos años sobre su dispersión estructural en la historia y el guion, que personalmente no comparto pero que entiendo. Y traían ambas como reclamo más jugoso el hecho de que David Fincher aparecía detrás de los títulos de crédito como productor y director de una serie que juega con una temática que, para el realizador estadounidense es como un gran caramelo en manos de alguien con muchas ganas de dulce, en este caso en concreto la golosina es: el asesinato en serie.

Intrigado desde sus inicios en la violencia del ser humano y en sus actos más oscuros, que plasma a la perfección en sus films más icónicos de los que luego hablaremos como: Seven (1995), El club de la lucha (1999) o Zodiac (2007), David enfoca su cine siempre en dirección a la psicología de los asesinos y a la de los policías que intentan cazarlos. De alguna manera Mindhunter reúne y nos regala las mejores cualidades de cada una de las obras de culto de Fincher para la gran pantalla y nos lo presenta por capítulos y temporadas envueltas de una sutileza y elegancia comparable a ver sobre tu skyline favorito, la última puesta de sol del último día del verano, del último día de tu miserable vida antes de que un psicópata aparezca por detrás y te acuchille y te descuartice así en un momentín. Es coña, pero no. Por ahí va un poco la cosa. Con los asesinos seriales, como con el colesterol, poca broma.  

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Y es que para entender Mindhunter, tenemos antes que analizar la trayectoria del tipo que pone la pasta y que anda detrás de la dirección de todo esto, David Fincher. Es cierto que no dirige toda la serie, solo se reserva unos cuantos capítulos en ambas temporadas, pese a ello el ADN estilístico se mantiene al mismo gran nivel en todo el completo de episodios. Repasamos la trayectoria de este cincuentón nacido en Denver, hijo de Howard, guionista y escritor de la revista Life y de Claire, enfermera de salud mental, y que tenía como vecino a George Lucas cuando la familia se mudó a Oregón, y mira tú, a los 18 años el pequeño David comenzaba a trabajar en ILM (Industrial Light and Magic), empresa propiedad del creador de Stars Wars, apareciendo en los créditos de FX de pelis como El retorno del Jedi (Richard Marquand, 1983) o Indiana Jones y el templo maldito (Steven Spielberg, 1984) ambas con Oscar a mejores efectos visuales.

Pero no todo fue un camino de rosas para el chico de Colorado, ya que empezar tu carrera en el cine dirigiendo Alien3  (1992) es algo más parecido a un gran marrón que a una oportunidad súper especial, fácil y bonita de iniciarte en la industria siendo el responsable de continuar una de las sagas de culto más admiradas del terror y la ciencia ficción. En una pesadilla espacial se convirtió el debut de Fincher debido a su traumática experiencia con las majors, las fechas de entrega, la falta de confianza en sus ideas y la poca libertad creativa que la gran industria suele darle a un director novel en un proyecto tan grande, con tantas partes económica y artísticamente implicadas con voz y voto en las decisiones finales. El propio director reniega de ella con más convicción que la propia crítica especializada y de hecho salió tan traumatizado que se apartó unos años de la industria y estuvo una larga temporada rechazando guiones con movimiento de manitas así en plan, El Cigala repudiando fans a la salida de un after. ¡Atráss!

Y rechazó y rechazó hasta que en 1995 llegó a sus manos algo irrechazable, el guion de Andrew Kevin Walker sobre una pareja de policías que investigan los asesinatos en serie de un psicópata que re interpreta los siete pecados capitales como escenario de sus visuales y explícitos crímenes, hablamos de la obra maestra titulada, Se7en (1995), mezcla del mejor cine noir, thriller psicológico, buddy film y todo ello bajo una nube densa de terror oscuro con mucha, mucha, joder, mucha lluvia. Presentando una historia con un constante ambiente incómodo, desasosegante y un suspense angustioso pero excitante en progresión, para luego crear uno de los mejores giros argumentales de la historia del celuloide. Con un casting excelente en el mejor momento de sus carreras profesionales y creando imágenes recordables, duras y perturbadoras nunca antes filmadas de esa manera hasta la época. Un clásico atemporal y eterno para ver en bucle las veces que haga falta a modo de aprendizaje cinematográfico.

Su siguiente film, The Game (1997) fue una interesante, pero infravalorada pieza de suspense, que se empequeñecía en el recuerdo general entre la alargada sombra de su antecesora y la gran controversia de su predecesora, El club de la lucha (1999), que pese a no triunfar demasiado en el momento de su estreno en ningún terreno, ni taquilla ni crítica, fue el formato DVD y el uso doméstico de su visionado lo que relanzó la cinta hasta introducirla en el santuario mediático del merchandising noventero.

Se cerraba una década y se abría otra con una obra menor, evitable y predecible, La habitación del pánico (2002), sobre la historia de una habitación del pánico y su día a día, con gente mala fuera queriendo entrar y gente buena dentro queriendo salir, un lío todo en general. Quizá por tanto lío, tardó cinco años en volver a estrenar otro título, esta vez y para compensar, nos regaló un policiaco fantástico de tres horas en el terreno donde David se encuentra cómodo, el mundo de los serial killer, en este caso con Zodiac (2007) basado en la historia real sin resolver, del hombre que sembró el terror en San Francisco entre 1966 y 1978 asesinando a numerosas personas, al que apodaron “El asesino del Zodiaco por la firma que utilizaba en las cartas que enviaba a la prensa mofándose de la incompetencia policial para encontrarle. Quizá sea este el título que más se asemeje en estilo, temática y esencia en general, a la serie por la que estamos hoy aquí, Mindhunter.

Pero antes de la perla para Netflix, a Fincher aún le quedaba músculo para rodar un año después el exitoso dramón metaficcional, El curioso caso de Benjamin Button (2008). Cierra la primera década del Siglo XXI volviendo a brillar con un título que ganó tres Oscar, entre ellos guion y montaje, y que unificó a la crítica a su favor, La red social (2010) contando biográficamente las entrañas del universo de Facebook y su creador Zuckerberg. Luego firmó la correcta adaptación del film sueco basado en la novela de Stieg Larsson, Millenium: Los hombres que no amaban a las mujeres (2011). En los últimos tiempos, aparece en la producción ejecutiva de la serie de Netflix, House of Cards (2013) donde también dirige algún episodio y su más reciente estreno en cines fue el hipnótico thriller Perdida (2014) con el apático, Ben Affleck y la excelente Rosamund Pike que borda su papel y por ello fue nominada al Oscar.

O ERES UN SERIAL KILLER’ O VIVES CERCA DE UNO

Ya lo avisábamos en el artículo de Unsolved T1 sobre los asesinatos de 2pac y Biggie, en el mundo de las series se estaba empezando a imponer una nueva temática alejada del glam y los 80 y muy cercana a la sangre y a los callejones más oscuros del true crime. Y también predijimos, que David Fincher iba a liderar este terreno y no nos equivocábamos. De hecho nos da la razón el nuevo interés del genial Joe Berlinger por el asesino Ted Bundy en Extremadamente cruel, malvado y perverso (2019) y la serie documental Las cintas de ted Bundy (2019) o el resurgir de Charles Manson y la masacre cometida por su familia, en Once Upon a Time in Hollywood (Quentin Tarantino, 2019).

En la primera temporada de Mindhunter la estrella es Ed Kemper, no tiene rival. En la segunda, Manson es de alguna manera el reclamo más jugoso, y no nos defrauda, su interrogatorio es algo digno de ver. Aunque también tenemos al mediático, David Berkowitz, conocido como “El hijo de Sam que inspiró la peli, Summer of Sam (Spike Lee, 1999) o William Henry Hance, ayudante primero y después asesino del sádico Candyman. Y por supuesto desde el primer segundo hasta el último de cada temporada y en fragmentos cortos de secuencias nos vamos acercando al brutal asesino Dennis Rader, conocido como BTK, proveniente de las siglas en inglés “Bind, Torture and Kill es decir “Atar, torturar y matar. Todo un encanto de señor. Y promete que la tercera temporada nos traerá más asesinos y tramas excepcionales, grandes guiones, y todo ello con una fotografía cuidada con cariño y un casting excelente, ubicándonos de maravilla en la esencia de finales de los años 70, época donde empieza y transcurre la historia.

Basada en la novela Mind Hunter: Inside´s FBI’s Elite Serial Crime Unit (Mark Olshaker y John. E Douglas, 1996) sobre los hechos reales de Robert Kessler (Bill Tench) y John Douglas (Holden Ford) interpretados por Holt McCallany y Jonathan Groff respectivamente, dos agentes del F.B.I que comenzaron a entrevistar a los asesinos en serie olvidados en sus celdas, y grabaron todo en cintas de cassette con el fin de crear una base de datos como estudio de conducta criminal para conseguir perfiles psicológicos. En definitiva tratar de entender en el presente para poder evitar en el futuro. Anticipación e investigación. Ayudados en la realidad por la doctora en psicología Wendy Carr, que interpreta en la ficción Anna Torv. Con grandes subtramas de asesinatos reales como el de Wayne Williams y otras subtramas no tan reales pero inspiradas en hechos que si ocurrieron, como la del hijo rarito del co-protagonista Bill. Y no, no tiene nada que ver con True Detective (2014).

En definitiva, una serie que rezuma una perfección cinematográfica y un exquisito gusto estilístico difícil de ver en el resto de propuestas de la plataforma o de cualquier contenido externo para TV. Es tan buena en todos sus apartados, que solo nos deja la opción de sentirnos disfrutones, aunque morbosamente culpables por querer escuchar las atrocidades que se cuentan en los interrogatorios y ver los métodos primarios y experimentales de la unidad recién creada, a regañadientes, por el F.B.I denominada “Ciencias de la Conducta” en donde nos sentimos como uno más dentro del equipo y permanecemos testigos y cómplices a un ladito de todo lo que ocurre por muy siniestro y macabro que sea. Y aun así queremos más. Y por supuesto os la recomendamos, porque es posiblemente la mejor serie de Netflix a todos los niveles artístico-técnicos en la actualidad, siendo la “tapada” por su poca promoción pero considerada por muchos críticos especializados como la mejor, sin el “posiblemente” que yo antes he utilizado por prudencia diplomática. Es como si el buen cine se pasara a la tele. Disfrutadla. Yo os tengo que dejar porque hay un tipo alto y raro en mi salón con un hacha ensangrentada en la mano, diciendo que si no sé qué de un sacrificio y de que me han elegido para no sé qué premio y que…

Gelo Nutopía
Sobre el Autor / Gelo Nutopía

Soy Gelo, cantante de Nutopía y es un lujo vomitar un poco de cine sobre vuestros ojitos curiosos vía Fleek Mag con respeto, humor y cultura por el Séptimo Arte. Todo ello con la estimable ayuda de Ana del Val en el apartado de la documentación.