Andy Ruiz: el final o el principio del sueño

95
Main Event /

11 de febrero de 1990. Tokyo Dome en Japón. Décimo asalto de la pelea estelar. Luego de una poderosa combinación de certeros golpes de su rival, Buster Douglas, el campeón no es capaz de recuperarse completamente tras el conteo de diez segundos de seguridad. El árbitro para la pelea. El todopoderoso Mike Tyson, el hombre más peligroso del planeta, campeón de los pesos pesados más joven de la historia, acaba de ser derrotado por primera vez. Terminada la centuria, muchos analistas deportivos coincidirán en que esta derrota de Tyson, que se encontraba 42-1 en las apuestas, era la sorpresa deportiva más grande del siglo XX.

1 de junio de 2019. Madison Square Garden en Nueva York. Séptimo asalto de la pelea estelar. Tras cuatro caídas entre el sexto y el séptimo round, el vigente campeón Anthony Joshua, pese a su hercúlea apariencia, está agotado. Escupe el bucal para recuperar el aliento perdido. Se ha levantado a la cuenta de diez pero su mente ya ha sido derrotada. El árbitro lo ve y para la pelea. El nuevo monarca de los pesos pesados en un chico de 30 años con sobrepeso natural de Méjico llamado Andy Ruiz. Este resultado es considerado como la segunda gran sorpresa de la historia del boxeo por detrás del Tyson-Douglas.

Fotografía: Nick Potts

En cuanto que la campana confirma que el combate ha terminado en el séptimo asalto, Andy Ruiz parece ser consciente de que pase lo que pase a partir de ahora su nombre aparecerá en los libros de la historia del boxeo. Acaba de vencer a un sólido campeón británico con marca de 22-0 y con una relevante proyección internacional. Condecorado por la Reina de Inglaterra, medallista olímpico y rostro visible de varias firmas publicitarias, Joshua ha sucumbido frente al martilleo incesante de Ruiz, un desconocido que se enteró de que pelearía por los títulos ahora en su posesión solo cuatro semanas antes. Los medios de comunicación y los periodistas, ávidos de historias como éstas, no tardaron en apodarle el Rocky mejicano. Razones para merecer ese apodo no le faltan. Un desconocido proveniente de una minoría racial que se enfrenta a un campeón del mundo en lo que parece más bien un show mediático del segundo que una oportunidad para ganar los títulos para el primero.

Un campeón con background tormentoso

Andy Ruiz y la manera en la que venció a Joshua, a los pronósticos y sorprendió a el mundo del deporte en general hacen honor a una herencia difícil para un chico como él. De familia mejicana aunque criado en Estados Unidos desde su infancia, fue un blanco fácil para los abusones por sus problemas con el peso. El bullying le acompañó durante toda su etapa de estudiante y los problemas de ansiedad que le acarreaba no hicieron sino acrecentar el problema. Midiendo 1,80 cm se acercaba en su adolescencia casi a los 160 kg. Sus problemas de conducta, producto de la frustración, le metieron en más de una reyerta que él mismo provocaba en ocasiones.

Fotografía: AFP

Todo cambió cuando su progenitor, Andy Ruiz Sr. le redirigió hacia el boxeo como una solución a sus problemas callejeros y de falta de disciplina. En cuanto que se puso los guantes y entró al ensogado hizo valer sus credenciales. Un impresionante récord amateur de 105-5 así lo demuestra. El paso al profesionalismo no le fue nada mal, ya que acumulaba antes de la pelea de Joshua un 32-1 con una única derrota ante el campeón mundial Joseph Parker que solo fue capaz de ganar a Ruiz en las tarjetas de manera muy ajustada (y en un combate celebrado en la ciudad natal de Parker). A pesar de ello la carrera de Ruiz parecía destinada a pasar de una manera correcta, sin grandes complicaciones ni glorias, hasta que el rival original de Joshua para la fatídica pelea, Dillian White, dio positivo por anabolizantes. Ruiz mandó un vídeo al equipo de Joshua para presentar su candidatura a ocupar el puesto que se acababa de quedar vacante. El staff técnico de Joshua aceptó sin dudar, pensando que ese gordito mejicano con más pinta de comedor de tacos que de boxeador sería un trámite fácil de eliminar en los primeros rounds. Se equivocaron. El resto de la historia es sabida por todos.

Tras la victoria ante Joshua y la consecución de tres de los cuatro cinturones más cotizados del mundo del boxeo (Asociación Mundial de Boxeo, Organización Mundial de Boxeo y Federación Internacional de Boxeo) se sucedieron semanas y semanas de compromisos publicitarios, ruedas de prensa, reconocimientos en todas las pares del mundo, recepciones con los políticos de Méjico… Andy Ruiz era la más guapa del baile y todos querían bailar con ella. Andy Ruiz  y esa cara rechoncha y sonriente se ganaron al público mejicano, estadounidense y mundial. Todo el mundo se alegraba de lo que estaba viviendo el púgil. Pasado este merecido descanso tras la hazaña más grande de su carrera tocaba volver a ponerse las pilas.

Presión extra para el mejicano

La pelea de revancha fue acordada para el próximo 7 de diciembre en Arabia Saudita. La proyección mediática y todo lo que está rodeando a este pleito le está proporcionando una imaginería que recuerda a las peleas de Mohammed Ali contra Joe Frazier y George Foreman, que se realizaron en países tan exóticos como Filipinas y Zaire. Si estas dos peleas se merecieron un nombre propio: “Thrilla in Manila” y “Rumble in the Jungle”, la de Ruiz contra Joshua no puede ser menos: “The Clash on the dunes”.

Fotografía: Reuters

La tarea que tiene Ruiz por delante no es para nada sencilla. A lo largo de la historia ha habido muchos campeones de los pesos pesados que han perdido sus títulos en la primera defensa y son recordados precisamente por eso. Buster Douglas perdió en su primera defensa contra Evander Holyfield y aunque es recordado por derrotar a Tyson siempre quedará en su legado la espina de no haber defendido con éxito sus cinturones ni en una ocasión.

En este caso, argumentos boxísticos al oriundo de Imperial, California, no le faltan. Tal vez lo que más sorprenda cuando se ve pelear a Ruiz es la rapidez con la que suelta las manos, impropio de un peso pesado (bastante pesado en su caso) y combinaciones de golpes que suelen oscilar entre los 4 y 6 en una categoría en la que lo normal es que la combinación de golpes no pase de 3. Además, sorprende por su gran movilidad, su juego de cintura y lo pesado de sus puños. En su esquina tiene a dos de sus grandes aliados: su padre, que le sirve de contrapunto y le ha sabido encauzar a lo largo de su vida y que fue boxeador profesional, y Manny Robles, su entrenador. Entre los dos supieron establecer una estrategia perfecta contra Joshua y supieron leer los momentos de atacar y reservar.

El día se acerca. Bajo las luces de un estadio creado ex novo para este pleito y alrededor de un público que está pagando por los boletos precios más altos que en la velada Pacquiao-Mayweather, Andy “The Destroyer” Ruiz tiene una cita con la historia del boxeo. No quiere ser una flor de un día ni un campeón que lo fue porque Joshua tuvo mala noche. Ruiz se debatirá este próximo sábado entre el fin de un sueño o el principio de uno más dulce aún.