Acqua Toffana is for the children. 10 años de ‘El Veneno’

321
Música /
Escrito por Apolo Oulios

Hace una década, concretamente el 17 de noviembre de 2009, se publicaba el álbum debut de un colectivo madrileño que desde el underground más estricto soñaba con construir y conquistar una dimensión estética que por aquel entonces casi ni se podía plantear en serio dentro de la industria del hip hop en España. Acqua Toffana era el nombre de aquella crew que representaba con orgullo y rabia la zona sur de la capital, y ‘El Veneno’ el título con el que fue bautizado su primer retoño musical.

Fotografía: Javier Díaz

El pasado domingo, aquel disco publicado con Zona Bruta cumplía su 10º aniversario, y en este tiempo la realidad de la escena urbana nacional ha cambiado radicalmente en casi todos los sentidos. Por ese mismo motivo, cuando uno analiza con perspectiva todo lo que ha acontecido en estos años, el valor de aquel trabajo adquiere en el presente un significado especial. Pues tanto en sus letras como en sus cadencias musicales a la hora de rapear y producir el trabajo, los componentes de Acqua Toffana consiguieron generar un espectro sonoro y estético que los diferenciaba del sonido y de la forma característica que primaba en el rap de España por aquel entonces, situándolos a nivel de actitud y de planteamiento artístico mucho más cerca de otras escenas de primer nivel como pueden ser la francesa o la neoyorquina, en las que se encuentran buena parte de sus principales referentes.

Para muchos jóvenes que nacimos y crecimos bajo la presión incesante de los 90, ‘El Veneno’, Acqua Toffana y Ziontifik supusieron un antes y un después a la hora de entender y valorar la vanguardia del hip hop producido en España que por aquel entonces estaba empezando a despuntar en diferentes zonas del estado, especialmente en la ciudad de Madrid. Y quizás debido a ese componente personal y biográfico, en el momento en el que la gente de Fleek Mag me planteó la posibilidad de hacerles una entrevista para conmemorar ese 10º aniversario, no dudé ni un segundo en desplazarme hasta la capital para poder participar en persona en dicho acto. Era el primer sábado de noviembre, y el frío invernal ya empezaba a hacerse notar en las calles madrileñas. Habíamos quedado a las 11 de la mañana en las proximidades de la parada de metro de Alto de Extremadura, ubicada en esa interminable avenida que representa el Paseo de Extremadura y que históricamente ha funcionado como el vaso comunicante principal entre la periferia que representa el sur de Madrid y el centro de la ciudad.

“Estos 10 años han significado mucho para nosotros, pero también tenemos muchas ganas por todo lo que viene ahora”

Cuando llegamos al punto de encuentro, a eso de las 11.15 de la mañana, daba la sensación de que el grupo de personas allí reunidas (prácticamente Ziontifik al completo) llevaban horas trabajando en ese doble evento que tendrá lugar este fin de semana en la Sala Gotham. En el ambiente se respiraba una expectación y una intensidad contagiosa que uno, a priori, no se imaginaría en un colectivo tan respetado y asentado dentro de la escena española. Pero realmente les sobran los motivos para experimentar esta especie de euforia juvenil renovada. “Estamos en un momento muy especial, la verdad” afirma Elio Toffana. “Por un lado estamos un poco en tiempo de reflexión por todo lo que ha pasado. Estos 10 años han significado mucho para nosotros, pero también tenemos muchas ganas por todo lo que viene ahora”. Y es que a raíz de los conciertos conmemorativos del 10º aniversario que tendrán lugar los días 23 y 24 de noviembre, se ha generado una repentina expectación mediática en torno a Acqua Toffana después de muchos años de silencio público. Tony Karate recuerda el momento mágico en el que se originó esta idea, cuando en “aquella comida en la que nos juntamos todos, en medio de la excitación del momento, entre gritos e ideas locas varias, decidimos sacar adelante este proyecto”. “Podría haber sido una idea más que se queda sin realizar” matiza Rubens, miembro de Ziontifik , “pero afortunadamente conectamos todos mucho con la idea, se creó muy buena sintonía en torno al proyecto que teníamos en mente, y la idea salió hacia delante”.

Por su parte, Kael Toffana confiesa que “hay una especie de ‘justicia divina’ en todo esto. La vida nos debía una segunda oportunidad en este sentido, porque hace 10 años éramos muy jóvenes, teníamos unas vidas muy agitadas y por diferentes cuestiones personales la cosa no pudo seguir una dirección conjunta musicalmente hablando. Por eso estamos tan emocionados con este evento, porque nos debíamos un concierto de estas características aquí en Madrid”. Dano corrobora con gesto cómplice las palabras de su compañero y continúa la narrativa. “Para nosotros ya fue en su momento increíble el hecho de poder publicar un álbum profesional, porque era algo que realmente nunca nos habíamos imaginado que podría ocurrir. O cuando fuimos a actuar al Viña, donde habíamos estado un par de años antes como asistentes flipando con peña como Saïan Supa” relata el artista natural de argentina. “Pero ese rollo de haber empezado cuando la industria se estaba asentando aquí en España, haberla consolidado junto con las nuevas generaciones, haciéndola más grande entre todos, y ahora tener esta vuelta a los escenarios, es flipante la verdad. Yo siento que hemos ganado, que la movida ha ido por donde nosotros queríamos y pretendíamos en un inicio, y en este tiempo se han abierto mil puertas que antes ni podíamos imaginar”, exclama Elio con solemnidad. “Pero por así decirlo, hemos ganado todos los que estábamos aquí en la movida, porque entre todos hemos creado un público que antes prácticamente ni existía dentro de la escena, y ver como la escena en España se ha transformado tanto a todos los niveles es algo que nos emociona”, replica a su vez Dano.

“Ver como la escena en España se ha transformado tanto a todos los niveles es algo que nos emociona”

En la actualidad, la escena musical urbana y la industria que existe a su alrededor tienen una dimensión que poco tiene que ver con la realidad acontecida hace una década, cuando la música y la cultura hip hop no tenían este nivel de representatividad pública y social. “Es que las cosas han cambiado muchísimo en todos los planos hermano, tanto a nivel cultural, como económico, como audiovisual”, continúa señalando Elio Toffana. “Y yo creo que el camino es ese, seguir trabajando juntos, colaborando entre todos para hacerlo crecer”, sentencia el cantante y actor de Aluche.

Precisamente en ese ámbito audiovisual antes mencionado es donde todavía a día de hoy se puede observar el carácter vanguardista de este colectivo. “El apartado audiovisual siempre fue fundamental para nosotros”, explica Dano, “pero porque al final lo que queríamos hacer era intentar ‘copiar’ los procesos creativos que utilizaban nuestros artistas referentes en Francia y USA, y toda esta peña en los 2000 ya tenían un nivel cinematográfico increíble”. Y es que en España, tanto en el ámbito relacionado con el hip hop como en casi cualquier espectro cultural, existe cierta reticencia social hacia los cambios y las transformaciones. Pero en este sentido, la gente de Acqua Toffana siempre lo ha tenido muy claro. “Todo es parte del mismo proceso, pero no todo se mueve a la misma velocidad” argumenta el artista multidisciplinar hispano-argentino, “y es muy importante tener en cuenta lo difícil que puede ser introducir una cultura que no es de un lugar, especialmente cuando no es una cosa que puedas vender masivamente”. “Aquí la cosa ha ido más despacio, ha habido poco a poco pequeños booms que no lo parecían tanto, pero que al final han sido fundamentales para que ahora exista todo esto. Y yo creo que ahora mismo España, en lo relativo al hip hop, ya tiene un nivel internacional en todos los aspectos sinceramente” afirma Elio Toffana.

“Ahora mismo es más difícil sorprender porque el nivel ha subido mucho, y porque ahora hay muchas más posibilidades económicas de las que había antes”

Kael, que se mantiene reflexivo mientras escucha atentamente las palabras de sus amigos y compañeros cuando hablan sobre cómo se ha transformado la escena, interviene añadiendo que “para Ziontifik la actitud siempre ha sido la misma, ya que desde el principio hemos querido ser mucho más que un grupo de música. Hemos tenido un carácter abiertamente interdisciplinar, y a parte de los Dano, Elio, Unai, Cabal, Tony, Nethone o Kuma, hemos tenido la grandísima suerte de tener a gente como Rubens, Javi Díaz, Alejandro Valderas, Roberto Camello o Eduardo Fabri, quienes en el apartado fotográfico y audiovisual han sido fundamentales para poder desarrollar nuestro proyecto”. Y mientras recuerdan con rostros nostálgicos pero satisfechos todo lo que han pasado hasta llegar a este momento, todas las complicaciones y dificultades que se han encontrado en su complejo y elevado proceso creativo, valoran con respeto y admiración a las nuevas generaciones que le han dado un nuevo sentido a la escena estatal. “Ahora mismo es más difícil sorprender porque el nivel medio ha subido mucho, y porque obviamente ahora hay muchas más posibilidades económicas de las que había antes” asienten todos. “Pero sin duda alguna las nuevas generaciones vienen muy fuertes”. “La peña joven que vemos tiene mucha ambición y talento, y precisamente por eso están triunfando” comenta Elio mientra Tony Karate confirma este hecho de manera muy expresiva: “ahora mismo el listón de la escena está muy muy alto”. En este proceso de cambio, es posible que se haya perdido en cierta medida ese carácter político y revolucionario que antes era más habitual en el hip hop, pero el colectivo madrileño coincide en que es algo que “tiene que ver sobre todo con la sociedad despolitizada e individualista en la que vivimos, donde la gente está cansada de toda la mierda que hay a su alrededor y tratan de canalizarlo como pueden, a base de hedonismo y autodestrucción sublimada sobre todo”. Ellos, desde su perspectiva lo tienen claro, y hablan sobre la “necesidad actual de generar riqueza (a todos los niveles) de manera colectiva y no solo centrándose en uno mismo”, de la importancia que tiene “crear y generar realidades diferente entre todos” para intentar cambiar las cosas.

En el caso de la música española, uno de los aspectos donde más se ha notado esta transformación estética de la escena es, sin duda alguna, en el amplio espectro musical que actualmente se puede encontrar en el hip hop made in España. Dano, entre risas, recuerda las dificultades que tenía incluso en su entorno más cercano para escuchar y hablar de R&B y otras cadencias musicales por el estilo, y señala la importancia que han tenido “los flujos migratorios provenientes de Latinoamérica y que empezaron a llegar con más fuerza a España a partir de los 2000”. Probablemente este hecho “haya potenciado y cumplido un poco esa función de integración musical y cultural con lo urbano, teniendo en cuenta la ausencia que existe en este país de un núcleo potente de población negra afrodescendiente”, mientras señala lo fundamental que ha sido el reggaeton en España para que la música hip hop haya alcanzado una nueva dimensión social. Por su parte, Elio Toffana incide en que “las fronteras de la música y la cultura están cada vez más diluidas”, y esto hace que géneros como el hip hop, el flamenco o el reggaeton están cada vez más hibridados dentro de la cultura española. De hecho este es el gran éxito que ha propiciado que el hip hop se haya convertido, casi a nivel global, en el nuevo mainstream. Tony Karate, desde su experiencia como Dj trotamundos, comenta que “en los últimos años ha habido un cambio espectacular en la escena clubbing, y como en la actualidad prácticamente suena el mismo tipo de música en un garito de pachangueo cualquiera como en un club que antes estaba especializado en música urbana y hip hop”. Aunque también ha tenido mucho que ver “el cambio de formato en lo relativo al consumo y a la producción de música”, argumenta de manera brillante Kael, abriendo un extenso debate sobre cómo Spotify y otras plataformas han acompañado a un cambio de mentalidad en la industria que tiene unas implicaciones económicas y geopolíticas más importantes de lo que a simple vista pudiera parecer, y que desde luego tienen su incidencia en la escena musical contemporánea.

“Los flujos migratorios provenientes de Latinoamérica ha potenciado y cumplido un poco esa función de integración musical y cultural con lo urbano”

Antes de ponerle punto y final a la entrevista, les pregunto sobre la importancia que ha tenido para ellos (y que todavía sigue teniendo a día de hoy) el barrio en el que se criaron y en el que todavía pasan buena parte de su vida adulta. Dano, con gesto serio, responde que para él “eso que ellos llaman barrio, pero que en verdad es un conjunto de unos 8 barrios, ha sido un regalo que mi otra familia me ha hecho”, en referencia a sus eternos compañeros de aventuras y fatigas. “Cuando yo llegué aquí, ellos me abrieron las puertas de su casa, me enseñaron el barrio y todo lo que significaba para ellos, y siempre les estaré agradecido por este regalo. Pero claro, yo aquí nunca he vivido nada malo, y la experiencia que puedo tener es más parcial que la suya”. Para Elio, lo fundamental del barrio es que “aquí existe otra forma de vida diferente. Hay un ambiente más familiar y la gente de aquí desarrolla su vida y su convivencia aquí. No es una zona colmena como puede ocurrir en otras zonas de Madrid”. Y es que arquitectónicamente, el terreno que cubre el Paseo de Extremadura resulta fundamental para entender cómo se ha desarrollado el hip hop en este país, pues recorre una extensión que va desde la zona centro de la ciudad hasta las proximidades de Alcorcón, con todo lo que ello implica culturalmente y socialmente.

Fotografía: Fleek Mag

Después de hablar largo y tendido sobre cuestiones arquitectónicas y sus experiencias vitales y musicales en el barrio, nos despedimos no sin antes inmortalizar fotográficamente el encuentro en las proximidades de ese parada de metro de Alto de Extremadura. Mientras todavía continúan preparando ese doble concierto que tendrá lugar en la Sala Gotham el sábado y domingo que viene (para el último día aún quedan unas pocas entradas), el colectivo ha puesto a la venta 300 copias del trabajo en cuestión en un formato ansiado, el vinilo. Pero todo el trabajo que se disponen a enfrentar, lo encaran con la misma ilusión y expectación que tenían hace 10 años, cuando estaban a punto de publicar ese álbum que esta semana cumplió una década. Y afortunadamente para aquellos que nos criamos y educamos con su música, todo parece indicar que, de aquí en adelante, el veneno espiritual de Acqua Toffana no faltará en el altar de la escena urbana que viene.

Apolo Oulios
Sobre el Autor / Apolo Oulios

Precario de la crítica cultural, amante de la música hip hop y sus bifurcaciones bastardas y gourmet de la marihuana. Desde los márgenes y para los márgenes.