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ZPU: “No hago música para entretener. Yo creo arte”

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Dicen por ahí que los espejos se emplean para mirarse la cara, que el arte se usa para mirarse el alma. Sin embargo hay proyectos tan ambiciosos que consiguen fusionar las cualidades del espejo y las del arte para que, una vez nos pongamos frente a ese trabajo, podamos recibir el reflejo íntegro de nosotros mismos. Dentro de esas joyitas encontramos ‘Espejo’, lo último de ZPU, un disco que encierra un importante potencial lírico que el artista ha cuidado a conciencia, prestando atención a cada detalle, sin permitir que el proceso creativo estuviera viciado por nada que no fuera el propio proceso de creación. Un disco que, tal y como reza su nota de prensa, ha venido a salvar al hip hop, que tal y como apunta alguna voz por ahí, al darle al play es capaz de dejarte en pausa. Un trabajo con el que ZPU celebra el hecho de seguir en la música tras 20 años manteniendo intacta la ilusión del primer día.

AUTOAYUDA, AUTOACEPTACIÓN Y PROFUNDIDAD: LAS CLAVES DE ESTE DISCO

‘Espejo’ llega en un momento importante para ZPU. Una época en la que el artista está iluminando su interior, desprendiéndose de todas las oscuridades que le han asolado durante los últimos años. “Gracias a este disco me vuelvo a ver un poco, con lo que me gusta y con lo que no me gusta, que en general es lo que no quieres ver. Había dejado de aprender, me creía que lo sabía todo y no es así. Estoy volviendo a aprender“, comenta. Un aprendizaje que ha volcado en este disco, un trabajo que puede servir de manual musical de autoayuda no solo a muchas personas que tras enfrentarse a Espejo han encontrado ese reflejo que necesitaban, sino al propio ZPU. “Hay heridas que nos hace la vida que si no se cierran o van sanando las vamos arrastrando con el tiempo. Las consecuencias de ello pueden ser brutales, se te pueden llevar por delante, de hecho. Hay cosas que marcaron mucho mi infancia, heridas que se abrieron ahí y que nunca se cerraron. He tratado de vivir con ellas como buenamente he podido a lo largo de los años. Esas heridas han hecho que mi interior se rompa, se encuentre vacío. Son carencias que ahora estoy empezando a ver con los ojos de la verdad, los de la realidad”. Y ahí es donde entra en juego la auto aceptación, una de las claves de su vida a día de hoy. “Ahora me pongo a trabajar esas cosas, a mirarme de verdad, a reconocerme, aceptarme. Es difícil cuando uno empieza a verse de veras, empieza a ser muy complicado estar con uno mismo, al menos en mi caso”.

Es imposible hablar de Espejo sin hacer referencia a la profundidad de sus letras, un tema que para el artista ha sido una cuestión de pura necesidad y de absoluta supervivencia. “Yo no he escrito películas nunca, lo que he hecho siempre es escribirme encima de papeles en blanco lo mejor que he sabido y he podido. Llegó un punto en que necesitaba hacerlo al nivel de profundidad de Espejo. Hay algo a lo que yo llamo suelos de profundidad. En este disco cuando he llegado en alguna canción al suelo de profundidad he sido capaz de romperlo e ir más adentro, más abajo. Con un nivel de locura para hacerlo que es difícil de explicar. Lo que he tenido que hacer, llorar, sangrar para escribir esto es lo más salvaje que he hecho a ese nivel nunca. Yo ya no puedo jugar a la deshonestidad conmigo, hacerlo sería volver a los infiernos de los que vengo. Yo debo respetarme a mí mismo, ser honesto conmigo, destrozarme por dentro para escribir versos con esa honestidad y profundidad”.

Uno de los ejemplos más claros de esa honestidad y profundidad de la que habla lo encontramos en Última llamada, un tema que como concepto lleva años con él aunque no ha sido hasta ahora cuando se ha visto con la capacidad emocional y espiritual para escribir algo así. “Vengo de momentos muy complicados y en uno de ellos supe que tenía que escribirla, necesitaba escribir esa canción porque me daba cuenta de que de un momento a otro iba a llegar ese momento en que me quitara de en medio, y no podía hacerlo sin decirle a las tres personas más importantes de mi vida las cosas que debía decirles. Es lo más salvaje que he hecho nunca”. Las tres personas a las que se refiere son su hermano Soma y sus padres, unos pilares básicos que, junto al rap, le ayudan día a día a sostener el peso de la vida. Escuchando el tema nos queda claro lo que ZPU tenía pendiente de decir a cada uno de sus familiares. Como parte importante de su vida, hemos querido saber qué le diría al rap en caso de verse en la necesidad de hacerle una última llamada a él también. “Le diría que dejara de intoxicarse con lo de fuera. Ojalá no permitiera, como lo está haciendo sobre todo en los últimos años, entrar el `salsarosismo´, la mediocridad, la estupidez. Le diría, casi le rogaría, que mantuviera esa esencia de lo que ha sido ésto. Yo tengo un sentimiento puro y un amor muy profundo por esta cultura, por su música. Yo soy de los que siguen escuchado la música. El consumo en general se ha transformado en fast food y la música hace tiempo que entró también en ese formato. Yo tenía la esperanza de que el hip hop, al ser una cultura con unos valores muy marcados y muy sólidos, se mantuviera escudada frente a eso. Los últimos años me han demostrado que me equivocaba, que esto cada vez está más viciado de estupidez, de superficialidad, de mediocridad. Y eso es contrario a lo que yo hago, más si cabe en Espejo. Le pediría al rap que se mantuviera fuerte frente a eso”.

Como en el resto de músicas, y como reflejo de la propia sociedad, el rap lleva un tiempo anteponiendo diferentes factores a la calidad, un tema que preocupa bastante a ZPU, centrado siempre en izar la bandera de la calidad en cada uno de sus trabajos. “Está de moda que suene todo como una mierda, hacer un video de mierda… Parece que cuanto menos estés ofreciendo a la gente más guay es. Yo quiero ofrecerme lo mejor a mí mismo y ofrecer lo mejor que pueda al que lo vaya a escuchar: el sonido, la calidad, la metáfora del videoclip, la imagen… Venimos de una escuela donde tratar de dar lo mejor en cuanto a calidad es lo importante, lo contrario me parece un desprecio a la inteligencia y al gusto del público en general. ¿Que la gente por ahí está casando mucho con la mediocridad y la falta de calidad? Pues estupendo, que esa gente se vaya a consumir a gente que haga cosas de mala calidad, que no consuman o no apoyen a ZPU. ¿Queréis mierda? Iros a consumir mierda. Esto es así porque fuera se respira mucho de ésto. A mí todo eso no me representa y me produce un gran rechazo. El principio de tener unos principios es el que tengo yo cuando me pongo a escribir. Yo podría hacer toneladas de esas basuras que se hacen ahora con la punta de la polla. En una semana te hago un disco de 15 canciones con 15 videoclips. Pero no lo hago porque me dolería demasiado el corazón. Prefiero sufrir de tener que sobrevivir en vez de vivir, y de las consecuencias de hacer lo mío, que las tiene. Me siento muy afortunado pero esto no es un camino de rosas. Esta pelea es durísima. Peleamos cada puto centímetro y nos hacemos valedores de cada uno de esos centímetros“.

Frente a lo negativo ZPU ha dejado un hueco en este disco para las cosas positivas que nos rodean y que hacen de la vida algo especial, algo que merece la pena. El tema que mejor ha sabido canalizar esa positividad es Hay vida, el que fuera primer single de Espejo, un tema que ha removido cientos de corazones, con el que el propio ZPU se ha despojado de sus locuras. “Un día siendo muy joven cogí al loco y le dije: coge el volante. Y así 20 años. El loco me llevó a vivir en la oscuridad, en lo extremo, y ahora soy yo quien está llevando el control del volante. Siempre he estado ahí, pero tenía tantas toneladas de mierda encima que apenas brillaba. Ahora empiezo a verme y a recuperarme. Como estoy haciendo eso conmigo puedo empezar a ver eso también fuera de mí. Si yo cultivo amor dentro de mí podré ofrecer amor fuera. Es muy fácil menospreciar la vida que hay ahí fuera porque lo feo hace mucho ruido. Pero hay gente haciendo cosas maravillosas, tendiendo la mano de una forma increíble, propagando la bondad, apoyando, socorriendo… Parece que no hagan ruido, pero esa es la gente que está salvando al mundo de ser peor de lo que es a día de hoy. Hay vida cuando las cosas se hacen con y por amor. Todos los vacíos que hay en mí los he tratado de llenar de todo en cantidad extrema. Ahora empiezo a entender que lo único con lo que los voy a poder llenar alguna vez es con amor“.

20 AÑOS ANTE EL MICRÓFONO Y CON MÁS PASIÓN QUE NUNCA

ZPU cumple 20 años en la música, dos décadas al pie del cañón tras las que aún conserva el ansia de superación. Según comenta el artista “después de 20 años siento más amor, más pasión que nunca por la escritura, por el rap, por la música. Me siento en mejor forma que nunca“. Sin embargo no todo ha sido un camino de rosas para él durante este tiempo. Luchar cuesta, y en ocasiones hasta los más fuertes guerreros tienen ganas de abandonar batallas, algo que aún le sigue ocurriendo en ocasiones a ZPU. “Anoche mismo tuve unas horas terribles en las que sufrí conmigo mismo mucho. Hay un verso de `Los versos que nunca fueron canción´ que se llama así, `Dejarlo´. Claro que pienso en dejarlo en muchas ocasiones, pero aquí estoy”. Y es que abandonar al amor de tu vida es tarea complicada. Un amor que le ha dado alegrías y quebraderos de cabeza, pero que lejos de romperse acaba saliendo siempre a flote en los peores momentos. “La mayor de mis relaciones es con la escritura, seguramente por eso muchas se marcharon de mi vida, porque no podían ser la mayor de mis relaciones. Lo digo en Mi caja de los truenos. Y como en todas las relaciones tan intensas hay momentos en los que nos odiamos, en los que miro a la escritura y le digo: `Que te jodan. Lo que me das no me compensa, me quitas mucho´. Y ella me mira y me dice: `Que te jodan a tí´. Y ahí nos separamos y nos odiamos mucho. Pero como el amor que nos tenemos es muy profundo, llega el momento en que comenzamos de nuevo a mirarnos. Luego le pregunto `¿Qué tal?´ y cuando me quiero dar cuenta ya estamos otra vez enredados”.

Hablar de ZPU es en cierto modo hablar de Soma. Sus vidas han estado unidas desde pequeños y juntos han caminado en paralelo por el camino de la música. Es por ello que Espejo encierra también un pequeño reflejo de su hermano. “Sin Soma no hay ZPU. El 51% de ZPU es Soma. Es una vida entera compartida. Cuando he estado en los momentos más críticos de mi vida, momentos en los que he deseado abandonar la música porque a varios niveles me producía mucho dolor, con quien he podido hablar en confianza plena, quien me ha dado la fuerza y ha sido capaz de transmitirme en ese momento un poco de energía para seguir caminando ha sido Soma. Así ha sido también en este disco”. Una de las anécdotas relacionadas con Espejo que han protagonizado ambos tiene como protagonista a la canción Calles Frías. “Yo escribí Calles frías un día y me moló, pero le faltaba algo. Entonces llamé a Soma, se lo enseñé y me dijo que el estribillo estaba mortal y lo otro `estaba guapo pero no era Perdónalos´. Eso para mí era una putada porque golpeaba en mi ego, pero es importante tener a alguien como Soma que sea capaz de decirme eso, de ser sincero sin hacerme daño. Es un tesoro tener a alguien que te diga las verdades que no quieres escuchar“.

A lo largo de 20 años ZPU ha tenido que hacer frente a todo tipo de situaciones dentro del mundo musical. Son varias las veces que el artista hace referencia en Espejo a la importancia de decir `no´cuando la situación lo requiere. Algo que ha ido aprendiendo con los años y que dentro del mundo profesional ha tenido que poner en práctica en varias ocasiones. “He dicho que no muchas veces, unas me he equivocado, otras he acertado. Yo he ido aprendiendo en la vida cuando he estado en los límites. Me ha costado mucho decir que no, siempre que he dicho que no y tenía que haber dicho que no he acabado sufriendo. Estoy intentando que el impulso no me domine. Ahora para mí se trata de reflexionar. Ya no respondo casi nada de manera directa, digo: `Dame un par de días y ya te digo´. Y entonces pienso e intento sacar una decisión tranquila conmigo mismo, que es con quien convivo todo el día. Da igual si es un sí o un no. Antes un no resultaba culpable, ahora ya no. No tengo que contentar a nadie ni estar bien con nadie si antes no lo estoy conmigo mismo. De ahí todo ese autoexamen que hay en Espejo. Si quiero estar bien conmigo mismo antes debo de mirarme de verdad a mí mismo. Conociéndome, creciendo… Solo así puedo seguir escribiendo en hojas de manera más real, auténtica, pura”.

El mundo de Internet ha conseguido cambiar la forma de enfrentarnos a la música. Si hay algo que me sorprendió al buscar el disco en YouTube fue la cantidad de views que aglutinaban los temas de Espejo, alguno de ellos más de 100.000 views sin ni siquiera tener videoclip. Sobre si es posible aislarse del tema de las views, y si el feedback que ofrece la gente a través de este tipo de plataformas tiene alguna utilidad ZPU comenta que en ocasiones le es útil. “Más allá de los 3 singles que hemos sacado tener esa exposición en YouTube nos hace ver qué es aquello a lo que la gente está prestando atención, lo que les está tocando más. Muchas veces me sorprende. Mi mejor amigo es la que lleva más views de todos los audios, más que otras que yo pensaba que iban a conectar más con la gente. Son inputs que nos sirven incluso a la hora de crear nuevos contenidos. En cualquier caso es diferente estar pendiente que obsesionarse. Creo que a día de hoy hay mucha obsesión. En mi caso intento que no sea obsesión, no digo que a veces no lo sea, pero en general no la hay. Forma parte del trabajo, del negocio y a la vez no deja de ser un ejemplo de como está trasladándose la música. Hay una visión que sí que se reduce a los números y entra en un modo en el que el arte pierde la presencia que debe tener, pero para mí el arte va primero, cuando yo escribo no existe nada de esa mierda“.

“Yo no hago música para entretener, no soy un youtuber, no lo seré nunca, no lo busco. Yo creo arte, yo necesito volcarme, hacerme polvo”

En 20 años el rap ha cambiado mucho. Últimamente se está haciendo presente una cada vez mayor brecha entre generaciones que ven y viven el rap desde perspectivas diferentes, algo que inquieta a muchos artistas. “Muchos de nosotros venimos de un conocimiento, otra época en la que estábamos obligados a conocer el hip hop de fuera, buscar nuestras fuentes. Las nuevas generaciones no han vivido eso y no se les puede culpar tampoco por ello, han crecido en otro mundo y en otro hip hop diferente. En el hip hop falta esa pieza, esa enseñanza, ese conocimiento de origen que hace que se formen las nuevas generaciones en valores que son intrínsecos al hip hop: respeto, tolerancia, superación, solidaridad… Como ellos no han nacido en ese momento y no han hecho ni se les ha enseñado a buscar el por qué, el cómo, el dónde… pues el hip hop ahora no tiene ese conocimiento de origen. Al hip hop de ahora le falta lo que sería la filosofía a las personas, el pensamiento crítico. Yo no puedo culpar a nadie por nacer en una época diferente en la que no está tan presente, pero si puedo animar a que las personas que se sientan o ejerciten algunas áreas de hip hop hagan por formarse y por conocer lo que representa ésto. En el hip hop siempre hemos rechazado los patrones, lo absurdo del mundo de ahí fuera, y ahora estas generaciones lo dan un poco por hecho. Volviendo un poco a Espejo. Yo no hago música para entretener, no soy un youtuber, no lo seré nunca, no lo busco. Yo creo arte, yo necesito volcarme, hacerme polvo. Yo crecí con esos valores intrínsecos a la cultura hip hop. Ojalá los nuevos llegue un momento en que lo necesiten de alguna manera. Es muy fácil llegar, lo complicado es mantenerse. Y sin unos cimientos, unos valores, va a ser muy difícil para algunos mantenerse allí más allá de ser un chispazo. Llevo más de 20 años haciendo esto y he visto chispazos a montones”.

Como comentaba anteriormente el propio ZPU la forma de enfrentarse a este disco ha sido diferente a la de trabajos anteriores, un hecho que se verá reflejado también en la gira que el artista comenzará a principios de 2017. ZPU dejará a un lado el ritmo frenético que lleva implícita la sucesión de conciertos durante un corto espacio de tiempo para poder disfrutar de manera pausada de cada uno de los instantes que le regale su gira. “Este disco es muy diferente en muchos aspectos, y si ando buscando algo con lo que he hecho en Espejo es sanar para encontrar tranquilidad dentro de mí. Para mí lo que más se acerca a la felicidad es estar en paz, tranquilo conmigo mismo. Por eso me apetece que la gira sea espaciada y larga. Arrancamos en febrero y a partir de ahí compartiremos el disco durante todo 2017 con el público. Dosificando, disfrutando de un modo diferente de las cosas. Ya no tengo tanta ansia de viernes/ sábado; viernes/sábado… Eso ya es un tute”. Un ambiente de tranquilidad y profundidad del que podremos ser testigos en breve. Mientras tanto seguiremos profundizando en las letras de Espejo, un disco al que prestar atención con la mente y el corazón, un trabajo que estamos seguros que ayudará a mucha gente a encontrar su propio reflejo, a comenzar a ver un rayito más de luz.

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