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Bad Gyal: carácter, personalidad y paso firme

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Fotografía: @souloneryounger

Hay artistas que de la noche a la mañana experimentan un ascenso meteórico y pasan de vivir en el más absoluto anonimato a ser el centro de miradas cada vez que generan el más mínimo  movimiento. Si nos centramos en la música, y más concretamente en su sector femenino, uno de los nombres que responden a este patrón es el de  Bad  Gyal, una catalana de tan solo 20 años a la que  Pai”,  una versión en catalán del tema  “Work”  de Rihanna, la convirtió hace un año en una de las jóvenes promesas dentro de la nueva oleada que está surgiendo en la música urbana. Son muchos los que  desde el primer día le colgaron la corona de  Trap  Queen, un galardón al que la joven renuncia cada vez que se lo otorgan puesto que, según Alba, en su imperio musical es la libertad la que gobierna. Sus  ritmos, mucho más cercanos al  dancehall  que al género anteriormente citado, le han llevado a actuar en ocho países europeos. Unas fechas en las que, junto a las citas españolas, ha puesto sobre el  escenario  “Slow  Wine”, su único trabajo hasta la fecha.

Pese a su juventud impresiona ver la seguridad con la que  BadGyal  se enfrenta a su carrera. Se considera una artista “exigente a saco, en cuanto algo no me gusta un poco me rallo mucho”. Quizá sea  éste  el motivo por el que lejos de dejarse llevar, la artista ha decidido tomar las riendas de su profesión y no le tiembla el pulso a la hora de negarse a caminar por terrenos que no le interesan. Y es que en lugar de aprovechar el exitoso momento por el que pasa y lanzarse a la aventura de dar salida a todo lo que se le pone por delante, Alba se muestra selectiva en cada una de sus  batallas. “Bad  Gyal  no tiene límites. No me pongo límites. Soy una persona que hago lo que quiero en cada momento, me dejo llevar por lo que siento. Pienso que no todo vale. De hecho durante este  año he dicho que no a muchas cosas que no me representaban, a alguna otra he dicho que sí porque me daban una pasta. Pero he sido yo siempre la que ha decidido lo que quiero o no quiero hacer”, comenta.

Hasta hace poco Alba  Farelo  se dedicaba a estudiar diseño, unos estudios que dado el momento que vive en la actualidad  y el poco interés que le suscitaban últimamente, ha dejado aparcados. “Considero que en la universidad he aprendido poco y he perdido dinero. Pero bueno, no estaba mal intentarlo. Estudiar en teoría es algo bueno, pero en este momento no va conmigo. Me había retrasado un montón en la carrera porque no valía para sacármela e iba cada vez con gente más joven y no sentía que estuviese aprendiendo, al revés, estaba absorbiendo cosas chungas”. La vida le pedía en este momento otras cosas y ha sido la música la que le ha ofrecido los recursos necesarios para llevar exactamente la vida que quiere. “Ahora mismo puedo llevar la vida  que llevo porque la música me está dando dinero. Gracias a lo que he ganado me he podido independizar y vivir de otra manera. El dinero es importante“.

Precisamente el dinero es uno de los temas recurrentes en las canciones de  Bad Gyal. Un tema al que le da tanto protagonismo como a la moda, cuyo gusto por ella saca a pasear en cada uno de  los videos y shows que organiza. “Trabajo mucho con un chaval que se llama Francesc  Cardona. Pensamos las ideas entre los dos, y después hay muchos estilismos para conciertos y tal que sí que soy yo la que los elijo. Intento  implicarme al máximo en todo eso”. Si tuviera que trabajar conjuntamente con alguna marca, algo que  se lleva mucho últimamente, la elegida sería Y/Proyect, “una marca francesa pequeñita, así alternativa que me gusta mucho. Es guay. Si pudiese elegir, por no decirte una pedazo marca de lujo, me gustaría hacer algo con ellos”.

Si algo diferencia a  Bad  Gyal  de la nueva generación de músicos que estamos viendo nacer en la época  Youtube  es que es de las pocas artistas que no tienen prisa ni necesidad de sacar un tema tras otro. Esto de la música, Alba se lo toma  en plan  slow. “Yo voy despacio porque intento hacer las cosas  bien. Tengo a la peña en plan: “Te escribes dos temas”, “Es que no sacas temas”. Vente a mi casa y verás que tengo 72 temas grabados pero no voy a sacar toda la puta mierda que hago porque no soy  así. Hay peña que tiene mil temas en  Youtube  y tiene de todo, tiene cien temas malos y uno bueno. Pero yo, en el momento en el que estoy ahora, no quiero  eso. De vez en cuando si que saco alguna  mierda en  Youtube. Mierda en el sentido de que es basura, es un video de  Youtube  con mi pariento  haciendo un tema de reggaetón. Nos mola el reggaetón jincho y crudo y si me da la  gana lo saco. Pero yo de ese tema no voy a hacer dinero. Y tengo mil temas más en mi ordenador de ese estilo. Pero cuando ya es mi negocio y voy a hacer dinero con ello sí que hago las cosas con  calma. Se hace un video que esté bien y voy con más con calma”.

“Veo mucho niño diciendo cosas que no son  verdad. Y para mí la música, más que política o aceptada dentro de un contexto,  tiene que ser real”.   

Desde que el  trap  se extendiera en España, apoyado sobre todo por plataformas como  Youtube, son muchas las voces que claman que los temas que se están sacando a día de hoy podría hacerlos prácticamente  cualquiera. Una afirmación con la que Alba no está muy de acuerdo. “Mal sí, bien no. Buenos hay muy pocos. Yo te diría solo 2 o 3 grupos de gente buena haciendo  trap: Cecilio G, evidentemente  KeftaBoyz,  PxxrGvng  y toda esa peña, y  después  los Zafiros, a los que conjuntamente con ellos se les tiene que agradecer la vida entera. Porque a unos les ha ido muy bien, a otros no tan bien, pero fueron esos dos  los que estaban cuando todo empezó. Quizás me dejo a alguien pero yo te salvaría eso. Todo lo demás para mí no vale para nada”.  Dentro de los diferentes problemas que ve Alba en el panorama musical el que más le inquieta es la falta de credibilidad de los artistas. “Veo peña muy  fake. Yo no te diaria nunca: “tengo una 47 en el coche y una placa de hachís”. No te lo voy a decir porque no sería verdad. Veo mucho niño diciendo cosas que no son  verdad. Y para mí la música, más que política o aceptada dentro de un contexto, tiene que ser real“.

Priorizando melodías a letras. Música para sentir

Fotografía: @souloneryounger

No hago letras, hago melodías”. Así de tajante se muestra la artista cuando se le pregunta por el contenido de sus letras, uno de los aspectos por  los que más se le ha criticado desde sus inicios. Para Alba lo importante de la música es transmitir sentimientos más que mensajes y, bajo su juicio, su modus operandi queda amparado también al abrigo del arte. “Yo no tengo por qué entender lo que me dicen en una canción, yo quiero disfrutar de la música, sentirla, y eso también es arte. Es como el  graffiti. ¿Todo el  graffiti  tiene que ser como el de Banksy? No, ¿verdad? Y no por eso deja de ser arte. Pues en la música igual”.

Sobre el panorama musical actual  BadGyal  piensa que  ”estamos todos en un laberinto en plan a ver quién hace qué. Nos pillamos casi por los tobillos. Pero a mí me gusta pensar que tengo carácter y que me estoy creando una identidad con mi imagen. Pienso  que, sobre todo las chicas, lo llevamos bastante bien, cada una tiene una identidad muy clara a través de su imagen”. Precisamente sobre la  irrupción de una ola femenina dentro de la música urbana  BadGyal  cree que han tenido mucho que ver los medios de comunicación, que en ocasiones las ponen en la palestra simplemente por el hecho de ser mujeres. “A veces pienso que sí, que las sacan por eso.  Que no son ni buenas cantando y que son súper fakes. Se les ve que no les sale del alma lo que están haciendo. Es normal, igual que con los tíos han salido mil chicos después. Tu ahora te vas a  Youtube  y pones  trap  y ¿quién no tiene un tema de  trap?. Al  final se quedan las que tienen su carácter, las que tienen su movida, las que hacen algo puro“.

Precisamente ese afán de los medios de comunicación de dar salida a las artistas de  trap  que van  surgiendo ha hecho que a  BadGyal  se la relacione  siempre con  las demás chicas del género, como si fueran en ocasiones un todo, algo que cree que no le beneficia en absoluto.   ”Claro que nos perjudica. A mí no me gusta que me metan en el mismo saco con según quién. No me gusta nada porque escucho su música y me dan ganas de tirar un plato al suelo. Pero  ¿qué le voy a hacer?. Ni le voy a faltar el respeto a la chavala ni le voy a empezar una guerra de  beef. Yo voy a seguir a lo mío. Pasan tantas cosas que si tuviéramos que estar evitando todo esto… Yo lo  que intento cuando tengo la oportunidad es explicar en qué me diferencio yo de eso“. Esta es sin duda una prueba de la falta de unión que existe dentro de este colectivo y que dista mucho de la que tienen  por ejemplo  las mujeres del rap, que han unido fuerzas para luchar por su espacio y su trabajo. “Ese sentimiento no existe. Cada una va a lo suyo, y en verdad sí que coincides en los sitios y hay respeto, pero no hay esa sensación de  comunidad. Hay un sentimiento más individualista, de venga, a lo tuyo, haz tu  business  y tira. Si tu después por avenencia o lo que sea te quieres juntar con alguien y sumar fuerzas y tal guay. Pero yo  por ejemplo no tengo ese sentimiento más que con Ms Nina. Con el resto nos vemos, nos saludamos con respeto y ya está”.

Si de algo se ha querido desligar la artista es de la actitud machista cuyos patrones se han repetido hasta la saciedad dentro del  trap,  no ya por los propios hombres sino por algunas de las mujeres que lo hacen. Frente a todos esos mensajes que muchas jóvenes están continuamente recibiendo a través de canciones  Bad  Gyal  quiere enviar otro muy distinto alentándolas a luchar por su libertad de acción.  ”Si quieren bailar con un pavo que bailen, si les gusta mover el culo que lo muevan. Si les molan los raperillos y los quieren idealizar que los idealicen, pero que no se olviden de que al  final son ellas las que van a conseguir las cosas en su vida, que idealizar cosas y ponerse cerca de ellas no te hará conseguir tus méritos.”

Entre las chicas no hay sensación de  comunidad. Hay un sentimiento más individualista, de ‘venga, a lo tuyo, haz tu business y tira”.

Sobre el fanatismo que impera en la vida de los jóvenes en la actualidad Alba considera que “el fanatismo a saco no es bueno por todo el rollo de tomarnos como referentes. Creo que no somos eso. Y con los haters tienes que pasar completamente y ya está. No le vas a gustar a todo el mundo.  Después la gente me conoce y les caigo muy bien”. Ante ese panorama quizá la solución para hacer conversos a sus detractores podría estar en una quedada de haters con el fin de conocerla, aunque Alba no lo ve tan claro.  “¿Una quedada de haters conmigo? Me matan, ya te lo digo. Alguien me hace algo. Tendría un poco de miedo. Mira lo  ‘bad’  que soy, quedo con los haters y me cagaría“. Y es que pese a la actitud ruda que muestra en muchas ocasiones, Alba es de las personas que hace aflorar su lado más angelical con aquellos que se lo merecen. “Cuando quiero soy muy demonio pero con la gente que me quiere soy 100% ángel. Y con las cosas de la vida en verdad  también. Yo no voy a hacer nada malo a nadie, ¿sabes? No puedo.  Amor. Amor hasta a la peña que escucho su música y me dan ganas de arrancarme los pelos. Amor para ellos también, que lo sigan  intentado. Yo soy buena. Eso de Bad  Gyal  me lo tenía que haber pensado (risas)”.

Directos, dancehall y planes futuros

Fotografía: @souloneryounger

Si hay un terreno en el que la artista se mueve como pez en el agua es en sus directos, un hábitat en el que la catalana se encuentra totalmente feliz. “En el escenario yo tengo confianza, tengo fortaleza. Me hace feliz. Es con lo que disfruto, lo que he  soñado hacer en mi vida, estar cantando y bailando con un outfit que me he pensado yo. Me encanta y me siento muy segura porque estoy haciendo lo que me gusta y lo que me llena.  Es muy natural. Yo a todo el mundo que me odia le digo lo mismo. Yo no sé para que hago conciertos gratis.  Ven a los conciertos gratis y veras si lo que hago tiene alma o no. La peña es en plan  de: “eres muy  fake, tu música no tiene alma”. Ve a verme en directo y verás el  feeling,  eso  se transmite. La peña está ahí y lo ve”.

Unos directos en los que no falta el rollo  dancehall, uno de los ritmos en los que se ha inspirado siempre y que según opina la artista “aún no está entendido en España, pero como viene el mainstream de USA que ya lo está cogiendo se va a pillar. Desde el último año la peña que controla  está haciendo cosas  dancehall. Yo creo que se van a abrir los oídos de la gente. Los que entienden de música ya están espabilando en plan: esto es lo que viene”.

“A todo el mundo que me odia le digo lo mismo. Ven a los conciertos gratis y verás si lo que hago tiene alma o no. Ve a verme en directo y verás el  feeling,  eso  se transmite”.

Su desparpajo en directo le ha llevado ya a hacer 8 shows por Europa, a los que se sumará en breve otro más en Londres. “En Londres supongo que toco porque he hecho como 8 ciudades en Europa y  yo creo que se está corriendo la voz. El primer bolo que hice fue en  Zurich  y no sé ni cómo salió. No tengo ni idea  de qué les pico para llevarme allí. La gente estaba flipando. Luego en sitios como Estocolmo los nórdicos se quedaban mirando como ¿a esta chavala qué le pasa?.  Yo creo que en el fondo les  mola. Praga fue súper guay, en Roma estuve hace dos semanas  y el público es parecido al de España,  engoriladísimo”.

Unos conciertos internacionales a los que se sumará en breve su actuación en el siempre imponente escenario del SONAR. Sin embargo Bad Gyal no solo tiene conciertos en el punto de mira. En breve podremos disfrutar también de dos temas, uno con Dubbel Dutch, productor de Los Ángeles y habitual colaborador de artistas jamaicanos, y otro con Paul Marmota al amparo del sello mexicano NAAFI.

De momento , Bad  Gyal  sigue pisando fuerte y espera que sea por mucho tiempo ya que según comenta “no tengo plan B de vida. Quizá vuelva a estudiar o algo. A  mí me encantaría tirar hacia algo  relacionado con el arte, la moda. Pero no tengo plan B. No quiero pensar en eso aún”. Y de momento parece que falta no le hace. Su público la reclama y ella está dispuesta a darlo todo.

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