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Crudo: comer carne humana engancha

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Ya habíamos hablado de ella en esta sección cuando os contamos que en Toronto se estrenó con desmayos, ambulancias y tal. Pero, además, se llevó los Premios del Jurado Joven y el de Mejor Dirección Novel en Sitges que se sumaban al Premio Fipresci de la Semana de la Crítica en Cannes. Esto hacía indicar que, técnicas de marketing, trailers impactantes o temática gore-caníbal  al margen, la película traía una historia interesante para degustar, así que afilamos los dientes y corrimos a comprobarlo justo después de comer, sin miedo a vomitar porque intuíamos que aunque la cinta pueda provocar náuseas a estómagos y mentes más sugestionables, el cuento era otra cosa que iba más allá. El resultado después de su visionado, en dos palabras: DELICIOSAMENTE ENTRETENIDA.

“Raw” o “Grave”, es una película cruda, como su nombre indica, que narra el despertar sexual y caníbal de una adolescente en su pubertad. Los nombres propios son Justine (Garance Marillier), una especie de niña prodigio de dieciséis años, que entra en la universidad a estudiar veterinaria, al igual que su hermana Alexia (Ella Rumpf) un curso por encima. Ambas criadas en una familia en la que papi y mami también son veterinarios y ademas ultra vegetarianos. En su primera semana de novata en la facultad nuestra pequeña genio va a sufrir entre muchas ceremonias de iniciación y bautismos a lo “Carrie” (Brian de Palma, 1976) la obligada tarea en su estricta dieta de comer una trocito de riñón de pato, y ahí es donde empieza el lío, el viaje interior al nacimiento de un animal salvaje escondido con mucha hambre de todo.

Historia de depredadores y presas, que la directora parisina plasma con un lenguaje narrativo duro, de una crudeza visual exquisita y un montaje inteligentemente orquestado para dotar al relato de una excitante violencia poética. Julia Ducornau, filma su primer largometraje con una verosimilitud y naturalidad que se agradecen pese a su atmósfera onírica. Logra mostrar imágenes explícitas y perturbadoras sin convertirlas en casquería barata, haciendo que las erupciones alérgicas en la piel, la carne cruda y las mutilaciones no sean las protagonistas de la narración, sino que ejerzan de aporte y complemento, al igual que su gran banda sonora original.

Film de terror blanco manchado de rojo sangre, que camina entre las cintas míticas de John Carpenter o David Croneneberg, pasando por la comedia negra juvenil hasta el drama indie de la mejor facturación franco-belga. Como puntos a destacar, tenemos la relación fraternal entre las protagonistas, con un gran trabajo de dirección de actores, la idea de libertad universitaria sin padres ni tutores estrictos, el concepto de animalización y deshumanización, y las fases de adicción -síndrome de abstinencia que sufre nuestra yonki protagonista-.

Me encantaría espoilearos la movida y analizar dos o tres secuencias que considero de culto fetichista, pero no voy a joderos así, prefiero dejar que descubráis vírgenes este bonito baile grotesco y adictivo de carne, sudor, sangre, calor y sexo con instintos animales sin condón y con olor a entrepiernas feromonizadas. Dependiendo de lo aprensivos que seáis, la disfrutaréis y reiréis con su humor oscuro y maligno. Una película con alma y fondo mas allá de la polémica y el gore.

Desde Fleek recomiendo que inviertas noventa y nueve minutos de tu vida en “Crudo”. Puede gustarte mucho o nada, pero no te dejará indiferente. Quizá sientas mas vértigo y curiosidad si por un momento (y perdón mamá por las cositas que escribo a veces) te planteas, antes o después de verla, el experimento de imaginar en tu cerebro como sería la sensación de correrte mientras eres devorado. Ahí lo dejo, no digo nada.

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