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8 cosas que te convierten en calzonazos

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Todos creemos que somos leones de por vida. Da igual que llevemos cinco días que cinco años con nuestra pareja, nunca admitiremos que somos unos huevones de campeonato. ‘Hombre que se deja dominar con facilidad por una mujer’, reza la definición de la palabra calzonazos. Sal a la calle y date cuenta de la cantidad de hombres que llevan tatuado en la frente esta palabra. No estás solo. Somos muchos.

Si no estás del todo convencido sobre tu situación, cumpliendo solo la mitad de las siguientes cosas, ya puedes ir cortándote la melena de león e irte al rincón de llorar.

1 – Comes sano

No nos engañemos, antes de conocerla tu dieta tenía como pilares fundamentales los noodles y las pizzas. Ahora, has descubierto a qué sabe la escarola y que las berzas, aparte de un mote cariñoso al pecho de tu novia, también es una verdura. Si estás sufriendo los primeros efectos de esta desagradable situación, te aconsejo buscar un lugar fresco y seguro donde guardar diferentes alimentos en caso de emergencia, véase chocolatinas, galletas de chocolate, fuet o chorizo. Da igual si se mezclan los sabores, todo te parecerá bueno al lado de ese verde.

Tu reacción al ver la cena

La reacción de tu novia

2 – Moderas tu lenguaje

No es que de cada diez palabras que salieran de tu boca, doce fueran palabrotas, pero te quedabas a gusto de vez en cuando soltando insultos e improperios hacia todo ser viviente. ¿Que te querías hacer un sandwich y no quedaba pan?, pues descargabas toda tu ira contra el señor Bimbo. ¿Que salías de casa y no tenías batería suficiente?, pues tu rabia se la llevaba Steve Jobs. Con ella, todo es diferente. Su cara es un verdadero poema cuando tienes esos arrebatos y tú, intentas, por tu bien y por el de tu actividad sexual, que no vuelva a ocurrir.

Tú en pleno ataque

Su reacción

Lo intentas solucionar

Pero es demasiado tarde

3 – Cambian tus gustos cinéfilos

¿Qué no has cambiado nada?. Tú eras de los de cambiar de canal cuando anunciaban una película en la tela con dosis extra de caricias y besos. Un hombre que se ha criado con Vin Diesel no sobreviviría en un mundo gobernado por Julia Roberts y Richard Gere. Lo que antes fueron horas y horas delante de la pantalla derrochando testosterona, ahora, el tiempo que te ocupa es lo que dura el trailer, ya que la parienta tiene otros gustos. Esto se aprecia mejor con ejemplos. Te sabes toda la saga de Fast and Furious de memoria, ¿no? Pues con esto se ha quedado ella y con esto tú.

Su momento favorito de la película

Tu momento favorito de la película

4 – Das masajes

No compartías con Tarantino su fetiche por los pies. Es más, siempre te has tapado los ojos ante aquella escena de ‘Abierto hasta el amanecer’ en la que los pinreles de Salma Hayek eran succionados por el director estadounidense. Pero, de la noche a la mañana, has tenido que lidiar con ellos. Da igual que haya dos sofás en el salón, siempre que te pones a ver la tele algo aparece delante de ti moviendo cada una de sus falanges de forma sinuosa.

No paras de temer el: “Tengo la espalda y los pies destrozados. ¿Me das un masajito?”. ¡No me jodas!

Cómo piensa ella que será

Cómo es en realidad

5 – Vas a celebraciones familiares

La única BBC que te gusta es la delantera del Madrid. Odias reencontrarte con familiares del pueblo y no soportas sus típicos comentarios que dejaron de parecerte graciosos hace años. Si por cada: “Pero que mayor estás. Ya tienes hasta bigotito” me dieran un euro, ahora mismo estaría escribiendo esto desde un yate rodeado de la selección femenina de voleibol sueco. Cuando te sumerges en una relación, además de a tu familia, tendrás que aguantar a la suya.

Tú antes de la terrible noticia

Ella: ¿Sabes que mi primo nos ha invitado a su boda?

6 – Conoces su ciclo menstrual

Yo tengo una alarma en el móvil en exclusiva para este tipo de emergencias. El resto del mes puedes ser lo estúpido que quieras, pero cuando llega la semana en la que la regla se apodera de tu novia debes controlar tu tontería y no fallar en nada. Especial cuidado merecen pequeños descuidos como no bajar la tapa del váter, que se te escapen las gotillas de la vergüenza alrededor de la taza o quemar las tostadas del desayuno. Alguno de estos errores en esta fatídica semana, puede ser tu final.

Un consejo, de calzonazos a calzonazos: por tu seguridad, nunca la denomines ‘semana de las mamadas’ delante de ella.

Siempre te quedará el momento ‘NFL’

7 – Escondes tu lado gamer

Antes eras de los de no simular ningún partido en la temporada en el FIFA, de los que empezaban con eso de ‘solo voy a jugar dos partidillos’ y terminaban cinco temporadas más adelante intentando subir a un equipo de tuercebotas en la segunda división japonesa. Ahora, es acordarte de estos tiempos y te invade la melancolía y el desasosiego. Algo superior a ti te impide mirar más de tres segundos a la consola, ya que puede ser que te ponga ojitos y sufras una recaída que ponga en peligro tu situación sentimental.

“Ahora que tengo un rato, voy a jugar un par de partidillos. No te importa, ¿verdad?”

Ella

8 – Te conviertes en perchero

Alguien tenía que decirlo. No hay forma heterosexual de agarrar un bolso. Cuando nos lo encasquetan, sacamos pecho y toda nuestra testosterona, pero es imposible, da igual como nos pongamos que es cogerlo y darte ganas de entrarle a Jorge Javier Vázquez. Darle un bolso a un tío es el equivalente a hacerle cagar de pie, a menos que seas Tote y también vaciles de llevarla de compras y no de echar polvos.

Tarde o temprano sabes que pasará

Nunca estás lo suficientemente preparado para ello

No lo sigas negando. Después de haber leído esto, tu “sigo siendo un león” me lo creo tanto como si Pxxr Gvng me dice que su programa favorito es ‘Policías en Acción’. Date por jodido.

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