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10 situaciones vergonzosas

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1. Cuando te equivocas de conversación al mandar una foto por Whatsapp

La tecnología nos ha hecho la vida infinitamente más fácil pero también, en ciertos aspectos, nos la ha complicado hasta límites insospechados. Ahora, si eres de los habituales que meten la pata más de una y de dos veces al día, tendrás que sumarle una tercera cuando tengas tantos grupos abiertos en Whatsapp que mandes por error un mensaje o foto desafortunada al grupo menos acertado. Si  enviaste por error algo que, en un principio iba para tu pareja, al de la familia o trabajo, en estos momentos nos estarás leyendo desde algún lugar desconocido de Nuevo México. Mucho ánimo. Estamos contigo.

Da igual donde estemos, todos ponemos la misma cara al darnos cuenta

2. Cuando se te olvida borrar el historial

Otro fail de libro. Todos sabemos que nunca, nunca, nunca ves porno, por eso tu historial está más limpio que uno con parkinson enjabonándose. Ya no cuela de ninguna manera esa táctica de negarlo todo, y más cuando algún que otro día le has tenido que dejar el ordenador a alguien y al poner la primera letra en Google le han salido varias búsquedas recientes de dudosa reputación.

¿Y esto?

3. Cuando estás con tus padres viendo la televisión y hay una escena de sexo

Mítico este momento. Todos y cada uno de nosotros nos hemos muerto de la vergüenza deseando que nos tragara el sofá cuando, en medio de una película o serie aparentemente inofensiva, tenía lugar una escena de sexo. No respiras, no parpadeas, no te mueves, no sabes que cojones hacer y por eso mismo no haces nada. Solo tienes ganas de correr. Correr muy muy lejos sin mirar atrás.

4. Cuando te despides de alguien y caminas en la misma dirección

Da igual si le conoces de toda la vida, siempre es un momento tenso. Te curras la despedida, le das la mano o dos besos, depende, y acabas con una frase ingeniosa. Lo que pasa después es algo que hecha por tierra todo esto. Cuando os disponéis a caminar resulta que los dos vais en la misma dirección. ¿Ahora que se supone que tengo que hacer? ¿La despedida de antes cuenta o tengo que empezar de cero? Mueren una media de 10.000 neuronas cada vez que pasa.

Tú en ese momento

5. Cuando te hacen la cobra

Esto suele afectar más, por no decir solo, a los hombres que a las mujeres. Ellas tienen el poder, todos lo sabemos. Es muy fácil saber cuando un hombre tiene ganas. ¿Tiene pulso? Entonces tiene ganas. El lugar idóneo para que ocurra este fenómeno son las discotecas. Si dices que nunca te ha pasado, seguramente ibas tan cocido que no te acuerdas de aquellas 40 veces en las que la chica de tus sueños te hizo la cobra. Si tienes la mala suerte de no haber bebido, serás muy consciente de tu fracaso, aunque siempre queramos restarle importancia y ver el lado positivo de las cosas:

6. Cuando te cantan cumpleaños feliz

En serio, ¿nadie ha pensado en hacer una guía o algo parecido donde se especifique claramente qué tenemos que hacer cuando nos cantan en los cumpleaños? ¿Aplaudimos? ¿Nos movemos al compás del ritmo? ¿Nos quedamos quietos? ¿Cantamos? ¿Solo tarareamos? Que alguien nos saque de dudas de una vez, por favor.

Todos solemos poner esta cara

7. Cuando alguien se pone a mear a tu lado en el baño de chicos

Ya puede estar todo el baño libre, que basta que te pongas a mear para que entre uno en ese momento y se te plante al lado. La única acción que haces en ese momento es pegarte lo máximo que puedas para evitar contacto visual y hacer la fuerza justa sin que se produzca el temido rebote, con el fin de acabar cuanto antes y terminar con toda esa tensión. Y si echando una mirada furtiva vemos que en un combate cuerpo a cuerpo nos hundiría la vida, realizaremos todo esto velocidad acelerada.

8. Cuando tienes que correr para coger el metro o el bus

Da igual que estemos en forma. En momentos de máxima tensión, como por ejemplo, cuando vamos justos de hora y tenemos que coger sí o sí ese metro o bus y vemos que se nos va, corremos con todas nuestras fuerzas de una forma que nos deja en muy mal lugar. Algunas chicas con tacones tienen el toque cogido y nos dan mil vueltas. Lo de ‘inspira, expira’ nos lo pasamos por el forro. Se nos sale el corazón por la boca, damos unas zancadas que no son normales haciendo un ruido totalmente desproporcionado. ¿Y todo para qué? Para que se nos vaya delante de nuestras narices. Sí, así es. Doble vergüenza. Tienes dos opciones:

Sacas tu lado destructor

Sacas tu lado sentimental

9. Cuando tropiezas

Difícil salir de una pieza anímicamente cuando te enfrentas a esta situación. Duele en lo más profundo del alma. Vas tan tranquilo por la calle cuando, de repente, se te olvida cómo caminar y empiezas a mover las piernas de una forma extraña. De este robótico movimiento viene la caída o tropezón sin llegar a besar suelo, a veces incluso peor que la propia caída, ya que te hace hacer unos aspavientos realmente patéticos en el aire para intentar estabilizarte. Si alguna vez ves a alguien así, acércate a él y acaríciale la espalda en círculos y con suavidad mientras le das besitos en la oreja a un ritmo pausado.

Otra posibilidad es improvisar

10. Cuando te cruzas con alguien y no sabes si decirle hola o adiós

Eterna duda. Hay posibilidades infinitas de combinaciones. Yo siempre voy por la calle con miedo a encontrarme con una persona y pensar en qué saludo tengo que utilizar. Últimamente me da un resultado muy bueno eso de cambiarme de acera – solo para este caso – En ocasiones, he ido incluso por otros caminos que me han hecho llegar tarde a mi destino. Joder, tarde pero tranquilo y sin esa presión que me oprime el pecho acompañado de esa sensación vergonzosa cuando le digo hola y el me dice adiós, o viceversa. Fuck’em!

Cuando te saludan

Tú 

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